INTERIORES/Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam. El análisis mediático ofrecido por la consejera jurídica de Presidencia,
LUISA MARÍA ALCALDE, es básicamente cierto en lo que observa y describe. Aunque sus
resultados abarcan, apenas, una parte del problema.
En efecto, hay estrategias tramposas capaces de alterar el algoritmo y (de acuerdo a la
definición clásica) inflar de manera artificial las métricas de popularidad para simular que
contenido falso (o de importancia menor) parezca relevante y multiplique su presencia en las
pantallas.
Entre otros usos, al marcar tendencias en contra del gobierno. Aunque dicha maquinaria virtual
no es esencialmente opositora, ni fue desarrollada para cuestionar al poder. Se puede emplear
en cualquier dirección, según quién pague.
La duda es si la señora ALCALDE consultó antes con especialistas críticos. Porque su
denuncia es arma de doble filo. Hay enjambres de cuentas tan vastos como los que ella
describe, pero apuntando en la dirección contraria. Arrojando toneladas de inmundicia contra
las opiniones incómodas.
Si las opiniones adversas son (como ella dice) potenciadas por una maquinaria invisible, cabría
también (estimada LUISA) echar ojo a los comentarios que aparecen abajo de cada post. Las
reacciones contra dichos tuits, donde asoma la contraparte del fenómeno. La alcantarilla,
igualmente programada.
Centenares de bots insultando al que escribe, amenazando, etiquetando, aporreando
dignidades desde cuentas ficticias; intimidando, incluso, a sus familias. Cobardía suprema, el
deturpar, desde el anonimato, el trabajo de un analista que asume el riesgo de mostrar su
identidad, con nombre y fotografía.
DE PARTE DE QUIÉN
El problema es real y acierta LUISA MARÍA en plantearlo, pero se queda corta cuando
desestima el tema central de identificar a quienes dirigen y pagan esas granjas de bots. Las
manos que mecen la cuna.
En reciente charla con LÓPEZ DÓRIGA (YouTube: https://x.gd/TI7Ho), la aguerrida dama negó
que sus listas de críticos tuvieran un afán persecutorio. La investigación (aclara) no iría dirigida
contra quienes opinan, sino hacia las instancias ocultas que manipulan tales contenidos
críticos.
Es el quid del asunto. Precisar quiénes y desde qué intereses oscuros inflaman, reproducen,
extienden, multiplican tales contenidos. La denunciante tendría que centrar su reclamo hacia
tales fuerzas sombrías que meten mano al mercado de la opinión, buscando magnificar las
notas negativas.
Falta que los identifique o nos diga de quiénes sospecha. Insiste en que su bronca no es contra
los comunicadores, los periodistas. Reporta que han detectado redes operando desde Estados
Unidos, Sudamérica, Europa y Asia.
Aunque esto tiene una importancia relativa si recordamos que desde cualquier ciudad mexicana
es factible reclutar manitas foráneas. La autoría intelectual sigue siendo local.
Y cabe insistir. En comunicación política, el uso de tecnologías de automatización y granjas de
cuentas no es exclusivo de una fuerza política, sino una herramienta de disputa digital
empleada en forma transversal dentro del ecosistema político mexicano.
Importa la autoría para así ubicar sus fuentes de financiamiento, no siempre privadas, no
siempre legales. Grupos de interés, partidos y también gobiernos. Incluso ayuntamientos.
AMPLIAR LA DISCUSIÓN
Por ello, tras ver y escuchar los 26 minutos de la charla con JOAQUÍN, queda la impresión de
que la señora ALCALDE corre el riesgo de asestarse un tiro en el zapato si maneja esta clase
de asuntos a la ligera.
Cuestión de asomarse a las polémicas tan amplias que hoy se observan en medios
académicos de todo el mundo. Temas muy intensos como la propuesta de reconsiderar el
anonimato en redes como FACEBOOK, XTWITTER, INSTAGRAM, LINKEDIN o TIKTOK. La
ingente necesidad global de avanzar en un modelo de identidad digital, única, personal,
universal.
El asunto ya estaba sobre la mesa antes de que irrumpiera la inteligencia artificial. Ahora se
torna más urgente, ante máquinas exquisitamente programadas para reconocer una postura
crítica y regresar el golpe en pocos segundos, desde distintos alias y empleando diferentes
palabras, pero con el mismo odio.
Fenómeno más reciente. La IA (por cierto) está causando una ola de desempleo en las granjas
de bots. Sencillamente, hace mejor el trabajo, gestiona los perfiles falsos con mayor eficacia y
verosimilitud. Aplicando un mismo enfoque, pero distintas formas expresivas, la IA puede
redactar hasta 10 mil comentarios con aspecto de “únicos”.
Y es más barata. Con un LLM (large language model, modelo grande de lenguaje), un solo
operador puede hacer el trabajo de 50 o 100 tecladistas humanos.
Antes de la IA (2022-2023), era necesario reclutar ejércitos de personas reales en países con
salarios muy bajos (Filipinas, India, Bangladesh, Centroamérica) para escribir comentarios, dar
likes y reenviar. A esto se refiere LUISA MARÍA cuando habla de redes extranjeras.
Y, bueno, perdón que insista, pero las feroces guerras de lodo entre chairos y fifís son hoy
factibles gracias al anonimato, especie de antifaz, capucha. Se facilita proferir una amenaza de
violencia física y bañar de excremento al prójimo desde la tranquilidad de una máscara. Esto
también debe verse para que la discusión sea amplia y deje atrás su carácter bipolar.
Columnas anteriores:
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