Por Raúl López García
Expreso – La Razón
Más de 23 mil alumnos de Tamaulipas requieren actualmente servicios de educación especial, pero las escuelas no cuentan con un psicólogo en cada plantel para atender las necesidades que surgen dentro de las aulas. Ante esta brecha, la Secretaría de Educación apuesta por capacitar a los maestros para detectar señales de alerta y canalizar oportunamente a los estudiantes.
El tamaño del reto quedó reflejado en el ciclo escolar anterior, cuando fueron identificados más de 17 mil 800 alumnos con alguna condición de neurodivergencia. El término abarca situaciones diversas como autismo, dislexia, trastorno por déficit de atención y otras condiciones que pueden requerir acompañamiento especializado durante su trayectoria escolar.
De acuerdo con la Secretaría de Educación de Tamaulipas, actualmente 23 mil 527 estudiantes reciben atención a través de los servicios de educación especial, respaldados por 4 mil 450 docentes y especialistas. La estructura está integrada por 63 Centros de Atención Múltiple y 138 Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular, conocidas como USAER.
La mayor parte de estos estudiantes permanece dentro de las escuelas regulares. Las estadísticas educativas 2025-2026 reportan 18 mil 596 alumnos atendidos mediante las 138 USAER, con una plantilla de 996 docentes. Es decir, la atención especializada se concentra en una red de servicios que debe desplazarse y responder a las necesidades de múltiples planteles, en lugar de contar con un especialista permanente en cada escuela.
La diferencia entre la demanda y la presencia de especialistas explica la nueva estrategia de la SET. El secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, señaló que las limitaciones presupuestales hacen inviable colocar por lo menos un psicólogo en cada escuela de educación básica, por lo que se busca fortalecer las capacidades del personal docente.
La intención es que el maestro pueda reconocer señales que indiquen que un estudiante necesita una valoración, sin sustituir el trabajo de un psicólogo, médico o especialista. Después vendría la canalización y coordinación con instituciones como la Secretaría de Salud para que el alumno pueda recibir la atención que corresponda.
El autismo es uno de los casos que ya está obligando al sistema educativo a reforzar esta preparación. En 2025, la SET reportó mil 326 alumnos con esta condición solamente en preescolar y capacitó a mil 45 educadoras y educadores para mejorar la intervención dentro del aula. La experiencia muestra que la capacitación docente ya forma parte de la respuesta educativa ante la creciente necesidad de atención especializada.
Detrás de los números hay alumnos que pueden requerir una forma distinta de aprender, familias que necesitan orientación y maestros que deben identificar señales sin contar siempre con un especialista al alcance. Con 23 mil 527 estudiantes atendidos por educación especial y miles más identificados con alguna condición de neurodivergencia, Tamaulipas enfrenta el desafío de ampliar la capacidad de respuesta sin dejar que una necesidad detectada termine convertida en una atención tardía.





