Por Raúl López García
La Razón
Casi un mes llevan cerca de 300 niños de la primaria Juan B. Tijerina tomando clases desde casa, mientras su escuela permanece cerrada y las autoridades todavía no entregan el oficio que permita su regreso a las aulas.
Desde el 13 de agosto, los alumnos dejaron de acudir al plantel ubicado en el 3 y 4 Morelos, en el Centro de Ciudad Victoria, luego del daño y sustracción de un transformador que provocó un derrame de aceite dentro de la escuela.
Aunque ya se realizaron estudios de laboratorio para determinar la toxicidad del material derramado, la reapertura todavía no llega. El director Enrique González Zárate informó que los resultados recibidos indican un nivel mínimo de toxicidad, pero aún falta terminar la limpieza del área afectada y cumplir con los protocolos de seguridad.
“No podemos exponer a los niños a alguna situación de alergias o, en algunos casos, algo grave”, advirtió el director, al señalar que personal de las autoridades educativas y de COMAPA acudió al plantel para realizar trabajos de limpieza.
La espera también comienza a tener consecuencias para las familias. Mientras una parte de los estudiantes continúa con sus actividades mediante clases virtuales, algunos padres optaron por cambiar temporalmente a sus hijos de escuela ante la falta de certeza sobre la fecha de regreso.
González Zárate explicó que la escuela recibirá nuevamente a los alumnos que deseen regresar una vez que exista la autorización oficial, y adelantó que los maestros deberán implementar estrategias para apoyar a quienes permanecieron en casa y recuperar el ritmo académico.
La dirección escolar ya espera que el oficio pueda llegar entre este martes y miércoles, siempre que concluyan los trabajos y se cumplan las condiciones establecidas para garantizar la seguridad de los menores.
“Yo necesito que una autoridad correspondiente, a la que le corresponda, no más ni menos, nos mande ese oficio donde está ya la escuela lista y apta para recibir alumnos”, reclamó.
Mientras ese documento no llegue, los casi 300 estudiantes seguirán fuera de su salón. Lo que comenzó como una emergencia por el daño a un transformador se ha convertido en semanas de clases a distancia para una comunidad escolar que sigue esperando volver a la normalidad.





