Trópico de Cáncer/ Jesús Collado Martínez
A poco más de ocho meses de las elecciones de 2027, Claudia Sheinbaum ha vuelto a demostrar por qué es considerada una operadora política eficaz dentro de su partido. El mecanismo que Morena eligió para definir a sus futuros candidatos a puestos de elección popular a través de la figura de Coordinador o Coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, se ha convertido en la prueba más reciente de su habilidad para conducir procesos internos sin que estos deriven hasta ahora en fracturas irreparables.
El diseño del mecanismo no es casual. Sheinbaum explicó que este esquema surgió a partir de su experiencia en el PRD, partido en el que las elecciones internas terminaron por pervertirse, y por ello Morena optó por sustituir la decisión directa de la dirigencia por encuestas ciudadanas. Detalló que estas consultas no se limitan a preguntar por una preferencia, sino que constan de diez preguntas ponderadas que arrojan una calificación final, un modelo que, según la propia presidenta, ya se había utilizado cuando fue seleccionada coordinadora para la Jefatura de Gobierno capitalina y, con ajustes, en la candidatura presidencial de 2024.
La clave de su liderazgo político está en el método de selección de los coordinadores y su calendario. El proceso arrancó en agosto y para esta fecha Morena ya ha definido a diez Coordinadores o Coordinadoras Estatales de la Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional, lo que abre una ventana amplia antes del arranque formal de las precampañas. Al elegirlos con varios meses de anticipación, ese margen permite que los aspirantes que no resultaron ganadores procesen el resultado, se sumen al proyecto colectivo o, en su caso, expresen su inconformidad con tiempo suficiente para que el partido intervenga antes de que el desgaste llegue a la boleta.
Sin embargo, en ese orden de ideas, algunos sectores dentro de Morena y sus aliados PVEM y PT han cuestionado la falta de publicación completa de los resultados de las encuestas, así como la trayectoria de ciertos perfiles seleccionados, como ocurrió en Guerrero. Además el PT, a través de su Coordinador Parlamentario, ha amagado con romper la alianza con Morena si no se trata a su partido de acuerdo a sus merecimientos, lo que sugiere que será necesario el diseño de un control de daños muy eficiente.
La líder Claudia Sheinbaum ha optado por gestionar personalmente estas tensiones. En días recientes se quitó la investidura presidencial para salir en defensa del método, calificándolo como muy democrático y contrastándolo con el dedazo que persiste en otros partidos. Ante las inconformidades surgidas en casos como el de Guerrero, o las del PT, pidió a los dirigentes y los aspirantes serenarse, recordando que la consulta incluye a la ciudadanía en general y no solo a la militancia, Asimismo pidió a la dirigencia del Morena que publique los resultados de las encuestas para dar mayor tranquilidad a los inconformes. Este manejo directo de la Presidenta Sheinbaum de dejar la zona de confort del Gobierno con altos indices de aprobación para salir al terreno de la política de partido es, para sus simpatizantes, una muestra inequívoca de su liderazgo político para conducir el proyecto de transformación que encabeza.





