Por Raúl López García
Expreso
CIUDAD VICTORIA.- En Tamaulipas, la Secretaría de Salud arrancó este mes una campaña para reforzar la detección de signos de alarma en niñas, niños y adolescentes, bajo una premisa que puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo o enfrentar un diagnóstico complicado: reconocer las señales y acudir de inmediato al médico.
Moretones sin explicación, fiebre persistente, pérdida de peso, dolor de huesos, crecimiento del abdomen, bolitas en el cuello, axilas o entrepierna, dolores de cabeza que empeoran y cambios en la visión son algunas de las señales que las autoridades piden no pasar por alto. Ninguna de ellas significa por sí sola que exista cáncer, pero cuando persisten deben ser valoradas por personal médico.
La dimensión del problema sigue siendo considerable. En México se estiman alrededor de 7 mil nuevos casos de cáncer infantil al año, y más de la mitad corresponderían a leucemias. La enfermedad reúne distintos tipos de tumores, entre ellos leucemias, linfomas y tumores del sistema nervioso central, pero existe un punto común: el tiempo es un factor determinante para iniciar estudios, confirmar el diagnóstico y comenzar el tratamiento.
En Tamaulipas, uno de los últimos datos estatales específicos localizados reportó 249 menores en seguimiento por cáncer infantil. Sin embargo, esta cifra no representa necesariamente nuevos casos de un solo año, por lo que todavía queda pendiente conocer una radiografía actualizada de la enfermedad: cuántos menores fueron diagnosticados en 2025 y 2026, cuántos continúan en tratamiento, cuántos están en vigilancia y cuál es la mortalidad registrada.
La entidad cuenta con una red de atención que involucra al Hospital Infantil de Tamaulipas, instituciones de seguridad social y mecanismos de coordinación como el Consejo Estatal para la Prevención y Tratamiento del Cáncer en la Infancia y la Adolescencia. En el norte, el OncoCREAN del Hospital General Regional número 270 del IMSS, en Reynosa, reporta un promedio de 76 casos nuevos al año y recibe pacientes de distintos municipios tamaulipecos, mientras los casos de mayor complejidad pueden ser enviados a Monterrey.
En esa unidad del IMSS también se reportan avances en los tiempos de atención: 83 por ciento de sus pacientes menores de 18 años recibió confirmación diagnóstica en tiempo oportuno y 74 por ciento inició tratamiento dentro de los tres días posteriores al diagnóstico. Son cifras de esa institución y no representan por sí mismas a todo Tamaulipas, pero muestran la importancia de reducir el tiempo que transcurre entre la primera sospecha y el inicio de la atención especializada.
Detrás de cada estadística existe una familia que también enfrenta su propia batalla. Un diagnóstico puede significar viajes a otra ciudad, gastos de transporte y alimentación, ausencias laborales, interrupciones escolares y meses de tratamientos. Por ello, detectar la enfermedad no es el único desafío: también lo son la continuidad de las terapias, los medicamentos, los estudios especializados y el acompañamiento que necesitan los menores y sus padres.
Este Septiembre Dorado, el llamado es claro: no ignorar las señales y buscar atención médica ante síntomas persistentes o inusuales. Pero también representa una oportunidad para conocer mejor la dimensión real del cáncer infantil en Tamaulipas, actualizar las cifras y medir qué tan rápido llegan los pacientes al diagnóstico y al tratamiento. Porque detrás de cada número hay un niño, una familia y una posibilidad de ganar tiempo frente a una enfermedad en la que llegar a tiempo puede cambiarlo todo.





