En visto | Dora de la Cruz
“Para todos tengo”, fue la amenaza que sigue cumpliendo el ex gobernador
Francisco García Cabeza de Vaca, en cuyo gobierno su medida de control político,
fue la amenaza, el miedo, la que no solamente alcanzó a su gabinete y círculo
cercano, sino que llegó a los y las periodistas y a la misma a sociedad, que no se
atrevía a criticarlo públicamente, en las redes sociales, ante la fama que se le
atribuía.
Con esta amenaza que lanzó en el último tramo de su sexenio, Cabeza vuelve a
surgir a partir de la denuncia pública que hizo en sus redes sociales, la ex Secretaria
de Salud, Gloria Molina, quien lo acusó de haberla obligado a asignar contratos
millonarios a las empresas propiedad del fallecido Sergio Carmona.
Para nadie fue un secreto que los titulares del gabinete del gobierno del Cabeza,
solo recibieron instrucciones en el tema de contratos y de la proveeduría; había tres
personas que tomaban decisiones y señalaban a los hermanos García, al mismo ex
gobernador, a sus hermano Ismael y José Manuel, quienes decidían la asignación de
las mismas; la familia presuntamente decidía, cuando ellos no tenían puesto alguno
en el gobierno.
El señalamiento viene de alguien que estuvo dentro de su gobierno, quien fue
partícipe de las decisiones, como es su ex secretaria de salud; en este caso de
Gloria Molina, estas acusaciones toman otra dimensión, porque no son suposiciones,
chismes, que dijeron, que alguien comentó; ella es un testigo presencial.
Pero sucedió lo que todos esperaban: el ex gobernador salió a desmentir los
señalamientos (lo que a nadie sorprendió); llevó su narrativa a medios nacionales,
sin embargo, el nivel de confianza de la ciudadanía está desgastado; luego de salir
del estado, en medio de acusaciones y sin cumplir con el protocolo de entrega-
recepción al concluir su sexenio, como debió hacerlo un buen gobernador.
Una acusación más, que vuelve a poner en la agenda mediática el nombre de
Francisco “N”, pero que no se sabe se haya traducido a investigaciones, además de
que el tema de extradición se complica, porque aunque el gobierno de México ha
solicitado su entrega, también reconoce que no ha tenido respuesta por parte de las
autoridades estadounidenses.
Después de hacerse viral la denuncia de la ex Secretaria de Salud, Gloria Molina, la
percepción ciudadana es la misma, de escepticismo: no pasará nada, viene el
silencio, como ha pasado en otros momentos del frustrado proceso y de los
expedientes, en el Poder judicial de Tamaulipas, contra el ex gobernador, solo
seguirán ocupando espacio, mientras cada vez está más lejos que el caso llegue
ante los jueces y se finquen las responsabilidades correspondientes.
Las autoridades de Tamaulipas no han salido a informar sobre si esta denuncia
pública, será parte de las investigaciones que existen contra el ex gobernador del
Partido Acción Nacional; en este caso, Norma Angélica Pedraza, Secretaria de
Anticorrupción y Buen Gobierno, quien es la encargada de atender reportes
ciudadanos por actos de corrupción de funcionarios, o ex funcionarios, que hicieron
uso indebido de recursos públicos.
Lo cierto es que este el tema también pone en el foco de la opinión pública el manejo
de los proveedores y contratos, que de acuerdo a los señalamientos, se manejaron
como un asunto de empresa familiar, que implica deshonestidad, ilegalidad,
desconfianza ciudadana y conflictos de intereses; así se marcó el pasado sexenio y
desde entonces, el reclamo de justicia por parte del pueblo no ha cesado.





