LEGITIMIDAD Y PODER
ALBERTO RIVERA
“… La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido… Amo esa locura llamada futbol que hace que el hombre sea un niño por un rato… Eduardo Galeano.”
También en el futbol se ganan partidos a través de una batalla intelectual: el entrenador que mejor plantee el partido y que utilice las piezas y los movimientos adecuados será el vencedor.
Basándose en esta idea de la inteligencia aplicada al mundo del balón, el grupo de humoristas británicos Monty Python creó el “Partido de Fútbol para Filósofos”. Se trata de una pieza incluida en dos espectáculos del grupo mencionado que representa un partido disputado en el Olímpico de Munich durante los Juegos Olímpicos de 1972.
Por un lado están los filósofos alemanes, que se plantaron en la final tras vencer a los ingleses que contaban con Bentham, Locke y Hobbes en el centro del campo, con esquema táctico basado en el 4-2-4 formado por defensas como Kant, Hegel y Schopenhauer, y delanteros como Nietzsche. Por el otro lado, está el equipo de los griegos con filósofos como Platón en la portería, Aristóteles y Sófocles en la defensa, Epicuro y Heráclito en el centro del campo, y Sócrates y Arquímedes en la delantera, formando un 4-4-2. El partido acaba con un 0-1 en contra de los filósofos alemanes, los únicos que cuentan con un futbolista de verdad en sus filas, Franz Beckenbauer, “una sorpresa”, como dice el narrador del encuentro.
La clave del partido no está en el juego, sino en la estrategia. Los filósofos, en vez de correr y chutar el balón, caminan por el campo compitiendo a través de su visión de la realidad. Y la historia se desarrolla así: el número 5 para Alemania, Nietzsche, ve una tarjeta amarilla por acusar al árbitro de imparcial; el árbitro central, Confucio, acompañado de Santo Tomás de Aquino y San Agustín como árbitros auxiliares. A tan sólo dos minutos del final del encuentro, el entrenador alemán, Lutero, decide que salte al terreno de juego Karl Marx, pero, a falta de un minuto, Arquímedes tiene una idea. Tras gritar ¡Eureka!, chuta el balón pasándoselo a Sócrates y su equipo empieza a correr y a perseguir el esférico, descubriendo así la clave para ganar el encuentro. La pelota vuelve a Arquímedes, que se la pasa a Heráclito, quien supera a Hegel… pero chuta desviado. Arquímedes recibe el balón, se lo pone a Sócrates y marca de cabeza.
La euforia de los griegos estalla en el estadio de Munich mientras los alemanes discuten el gol. Hegel argumenta que “la realidad es meramente una serie apriorística de éticas no naturales”, Kant sostiene que por medio del imperativo categórico “el gol existe en la imaginación” y Marx apunta que Sócrates estaba en fuera de juego, mientras Confucio pita el final del encuentro.
Toda una demostración de la importancia que el pensamiento tiene a la hora de realizar un buen partido en cualquier campo de la vida, hasta encontrar el hueco justo y proclamarse ganador.
Alineaciones
Alemania: Gottfried Leibniz; Immanuel Kant, Georg Wilhelm Hegel (capitán), Arthur Schopenhauer, Friedrich Schelling; Franz Beckenbauer, Karl Jaspers; Friedrich von Schlegel, Ludwig Wittgenstein, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger. D.T.: Martín Lutero.
Grecia: Platón; Epicteto, Aristóteles, Sófocles, Empédocles; Plotino, Epicuro, Heráclito, Demócrito; Sócrates (capitán), Arquímedes. D.T.: Tales de Mileto.
Goles
Grecia: Sócrates (minuto 89).
Amonestados
Alemania: Friedrich Nietzsche (minuto 88).
Cambios
Alemania: Karl Marx por Ludwig Wittgenstein (minuto 88).
Estadio
Olímpico de Munich (Alemania).
Árbitro
Confucio (China).





