José Luis Rodríguez Castro | Expreso La Razón
“Hoy me tocó a mí perder a mi hijo.”
Julio César Martínez Santiago lo escribió después de enterarse de la muerte de su hijo, Cristopher Martínez Tolentino, “Choforos”, de 21 años.
“Choforos” murió de madrugada, en un accidente de motocicleta, a la altura del Banamex de la Curva Texas, al norte de Tampico. Había ido por su novia. Regresaban juntos cuando, según su padre, una camioneta dio una vuelta indebida.
“Él dio una vuelta así indebida.”
El golpe fue en el pecho.
“Ahí ningún casco protege”, dijo.
Hubo testigos. Le contaron al padre lo último que dijo Cristopher, tirado en el pavimento, antes de que todo terminara:
“Mamá, te amo mucho.”
UN JOVEN BARBERO QUE SE HIZO VIRAL
Cristopher cortaba cabello desde los 14 años. Un video suyo, cortando pelo en el Cetis, se volvió viral. De ahí salió su clientela. De ahí salió su barbería.
Antes fue futbolista. Jugó seis años en Correcaminos, hasta los 15. Fue a torneos estatales y nacionales.
“Era prospecto para jugar profesional , dice su padre.
Luego llegó la adolescencia, y con ella otra disciplina: las tijeras.
Julio César habla de su hijo desde el dolor, pero también desde el orgullo. Lo describe como un joven alegre, trabajador y con metas. Un muchacho que, a sus 21 años, todavía tenía muchos sueños por cumplir.
“Un chico alegre con metas en la vida. Tenía muchos sueños, le faltaba mucho por vivir”, dice.
Recuerda cómo aquella afición por cortar cabello comenzó a crecer hasta convertirse en un oficio y después en establecer su negocio: una barbería. También recuerda los años en que Cristopher jugó futbol y el esfuerzo que hizo para abrirse camino.
Para Julio César, su hijo era también un joven sin vicios, dedicado, amoroso con su madre y su familia y con deseos de salir adelante.
“Era un chico muy alegre, muy emprendedor, muy responsable. Tenía muchos sueños”, recuerda.
“Quería mucho a su mamá. La respetaba mucho. Ella era su inspiración, todo su querer…nos quería mucho ” .
Habla de él como un hijo que trabajaba, que tenía proyectos y que buscaba construir su propio camino.
El dolor de perderlo no le permite separar al hombre que era de la imagen que conserva como padre: un joven que tenía proyectos, que quería seguir creciendo y que apenas comenzaba a construir su futuro.





