Golpe a golpe/Juan Sánchez Mendoza
Con la designación de diez candidatos gubernamentales, disfrazados
como ‘coordinadores estatales de la defensa de la transformación y la
soberanía’, Movimiento Regeneración Nacional (morena) no sólo abre
anticipadamente las etapas de precampañas y campañas (del proceso
electoral concurrente 2026-27), pues igual exhibe las contradicciones
de un partido que presume métodos selectivos democráticos, al
mantener ‘bajo reserva’ las encuestas.
Y por eso enfrenta inconformidades internas, derivadas también de las
imposiciones de personajes cuya trayectoria política es harto
cuestionable.
Sin embargo, hay algo que morena parece haber aprendido muy bien
de la vieja política: cambiarles el nombre a las cosas para intentar
cambiar su significado.
Ahora no se habla abiertamente de candidatos, sino de coordinadores.
Pero la realidad política es mucho más sencilla: las primeras
designaciones comenzaron desde agosto y, en cuestión de semanas, la
llamada selección interna terminó convirtiéndose en una especie de
pasarela de ‘corcholatas’, quienes, por cierto, ya recorren sus
respectivos estados con un discurso de unidad, transformación y
continuidad.
Detrás de esa escenografía partidista aparecen demasiadas preguntas
que las encargadas del proceso selectivo, Ariadna Montiel Reyes y
Minerva Citlalli Hernández Mora no quieren responder. Entre ellas
destacan ¿dónde quedaron los resultados de las encuestas? ¿Por qué,
en varios estados los grupos inconformes han rechazado la decisión?
¿Hasta dónde pesaron las relaciones personales, los grupos políticos y
la cercanía con los gobiernos locales?
Una más: ¿Qué garantía existe de que las designaciones representan
realmente la voluntad de la militancia, no la decisión de las estructuras
que controlan el partido?
La decena
En Aguascalientes, Nora Ruvalcaba Gámez buscará, por cuarta
ocasión, la gubernatura, que en 2010 obtuvo por vez primera por el
PRD.
En Baja California, Julieta Ramírez Padilla fue impuesta aun cuando la
gobernadora actual, Marina del Pilar Ávila, propusiera al alcalde de
Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz. Tal definición evidenció las diferencias
entre grupos morenistas y modificó el equilibrio político dentro del
estado.
Campeche tendrá como candidato a Pablo Gutiérrez Lazarus –‘alfil’ de
Layda Sansores Sanromán, aunque él es panista– mientras que en
Colima la candidata será Rosa María Bayardo Cabrera, pese al
berrinche de Mario Martín Delgado Carrillo.
Guerrero es, quizá, uno de los ejemplos más claros de las dificultades
que enfrenta morena para definir su candidatura, sin dejar heridas
internas. Beatriz Mojica Morga fue elegida y su designación provocó
resistencias, no sólo del grupo encabezado por Félix Salgado
Macedonio, sino también por parte de otros grupos políticos, que
cuestionaron su trayectoria política por su relación con el ex gobernador
Ángel Heladio Aguirre Rivero.
En Michoacán, Carlos Torres Piña fue designado coordinador, dejando
en el camino a Raúl Morón Orozco. Es hombre muy cercano al
gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, pero su paso por la Fiscalía
General de Justicia le hace sombra, pues no fue capaz de resolver el
homicidio de Carlos Alberto Manzo Rodríguez (alcalde de Uruapan).
En Querétaro, Santiago Nieto Castillo es conocido por su paso por la
Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales
(FEPADE) y en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Sin
embargo, su registro como aspirante también estuvo acompañado de
polémica por haberse realizado mientras se encontraba de viaje.
En Quintana Roo, Eugenio Segura Vázquez llega con apenas 32 años
de edad y con una trayectoria política mucho más corta que la de los
otros contendientes. Fue secretario de Finanzas durante el gobierno de
su amiga María Elena Hermelinda Lezama Espinosa y posteriormente
senador. Dado esa estrecha relación, precisamente, es duramente
cuestionado.
En Sinaloa, Imelda Castro Castro recibió una responsabilidad todavía
más complicada, pues su llegada ocurre en medio de una crisis política
que ha golpeado al gobierno estatal. Después de los cuestionamientos
que han rodeado a Rubén Rocha Moya, Castro ha marcado su
distancia. Pero igual ha reconocido que existe el riesgo de un voto de
castigo por los errores del gobierno estatal. Igual ha planteado la
necesidad de recuperar la confianza ciudadana.
Finalmente aparece Zacatecas, donde Verónica Díaz Robles obtuvo la
designación quizá más controvertida (de la decena) por su cercanía
política y familiar con la familia Monreal Ávila.
La imposición ha generado inconformidad entre sectores de morena y
del Partido del Trabajo (PT), aumentando esa molestia porque la
dirigencia no difundió los resultados ni la metodología de la supuesta
encuesta que se levantó ex profeso.
Con las imposiciones, aparece uno de los grandes problemas de estas
diez ‘corcholatas’: morena exige unidad, después de tomar decisiones
que, en algunos casos, producen división.
Y es que ña democracia no puede ser solamente un discurso.
El partido tiene derecho a definir sus candidaturas conforme a sus
procedimientos internos. Lo que no puede pretender es que la sociedad
acepte, sin preguntas, decisiones cuyos mecanismos permanecen
parcialmente ocultos.
Si las encuestas fueron determinantes, que se conozcan. Si hubo
criterios de paridad, que se expliquen. Si pesaron acuerdos políticos,
que se asuman como tales.
La transparencia no debilita a un partido. Por el contrario, puede darle
legitimidad.
Y justamente eso es lo que hoy está en juego.
Correo: jusam_gg@hotmail.com





