Agencias
Expreso-La Razón
Israel hizo detonar la noche del jueves una vasta red de
túneles construida por Hezbollah bajo la cresta de Ali
Taher, en el sur del Líbano, con una explosión
equivalente a un sismo de 4,1 grados en la escala de
Richter. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz,
advirtió al día siguiente que el Ejército está “preparado
para continuar la campaña” contra el grupo terrorista
chiita.
La operación se produjo una semana después de que las
tropas israelíes tomaran el control de esa cresta
estratégica, en el marco de la consolidación de una “zona
de seguridad” en territorio libanés. El anuncio de Katz
llegó en vísperas del año nuevo judío y a semanas de
unas elecciones muy reñidas en Israel.
El Ejército israelí utilizó 1.100 toneladas de
explosivos para volar la red de túneles que Hezbollah
había construido bajo la cresta de Ali Taher, en el distrito
de Nabatiyé, según informó el propio Katz. La
infraestructura, de más de dos kilómetros de extensión,
albergaba un centro de mando, viviendas y depósitos de
armas iraníes.
La detonación provocó una bola de fuego visible en la
zona y un temblor que el Servicio Geológico de Estados
Unidos (USGS) registró como equivalente a un sismo de
4,1 grados, con epicentro a 13 kilómetros al oeste de
Nabatiyé y una profundidad de diez kilómetros, a las
18.08 (hora local).
Según el Ejército israelí, en los túneles había decenas de
cohetes, misiles y drones de fabricación iraní, además de
otro armamento. Israel sostiene que la red fue construida
a lo largo de dos décadas con financiamiento y diseño
del gobierno clerical de Irán, principal patrocinador de
Hezbollah y también de Hamas en la Franja de Gaza.
Katz agradeció a los comandantes del Mando Norte y a
los militares que, según dijo,
“lucharon con heroísmo y
profesionalidad” durante el operativo. “No todo puede ser
revelado, pero el enemigo ha sido eliminado y sus
túneles han quedado destruidos”
, sostuvo el ministro en
un mensaje de video difundido este viernes.
Katz reivindicó los resultados de la ofensiva y afirmó:
“Ahora contamos con una zona de seguridad sólida, más
fuerte que nunca, que permite proteger a las
comunidades de ataques y fuego directo, al tiempo que
nos permite tener control y amenazar a Hezbollah en lo
más profundo de su territorio”. Según el ministro, esa
zona se extiende desde la costa, en el oeste, hasta el
castillo de Beaufort y las estribaciones del monte
Hermón, en el este.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, difundió un
mensaje de video en el que advirtió que “cualquier
ataque contra las comunidades del norte de Israel o
contra las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel
(FDI) que las protegen será respondido de forma
inmediata y contundente”.
Zamir también se refirió a las negociaciones en curso
entre Israel y Líbano sobre un eventual despliegue del
Ejército libanés en el sur del país. El jefe militar planteó
que esa fuerza “debe demostrar efectividad sobre el
terreno” y advirtió que, de lo contrario,
“no será posible
avanzar en el acuerdo firmado entre los gobiernos de
Israel y Líbano”.
El castillo de Beaufort, conocido en árabe como Qalat al
Shaqif y ubicado a orillas del río Litani, había sido
tomado por tropas israelíes en meses recientes. El sitio,
declarado por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), fue
uno de los epicentros de la guerra del Líbano de 1982,
cuando fue escenario de combates entre el Ejército
israelí y la Organización para la Liberación de Palestina
(OLP).
Hezbollah, fundado para oponerse a la ocupación israelí
del sur del Líbano iniciada en 1982, arrastró al país a la
guerra actual cuando disparó cohetes contra Israel en
solidaridad con Irán. Israel y Estados Unidos habían
atacado territorio iraní a fines de febrero, lo que desató el
conflicto en Medio Oriente.
Las autoridades libanesas afirman que las operaciones
militares israelíes en el país han matado a más de 4.300
personas desde marzo. La cifra no distingue entre
combatientes y civiles.
Líbano e Israel alcanzaron el 26 de junio un principio de
acuerdo, mediado por Estados Unidos, que sentó las
bases para un cese al fuego permanente entre ambas
partes. El pacto contempla el restablecimiento de la
soberanía libanesa en el sur del país.
Uno de los puntos centrales del entendimiento es el
desarme de Hezbollah, exigencia que el grupo chiita ha
rechazado de pleno en el marco de los ataques cruzados
que continúan entre las partes. La disputa sobre el
despliegue del Ejército libanés en el sur, mencionada por
Zamir, forma parte de la implementación de ese mismo
acuerdo.





