MAPAMUNDI
Leo Andrade
Hace sesenta años, en 1966, el politólogo alemán Otto Kirchheimer advirtió que los partidos de masas mutarían en maquinarias atrapa todo, dispuestas a rebajar su doctrina a cambio de votos, y aquel pronóstico, escrito para la Europa de la posguerra, describe hoy con precisión incómoda la vida partidista mexicana.
Peter Mair, el politólogo irlandés que dedicó su último libro a lo que llamó gobernar el vacío, completó el retrato con partidos desconectados de la sociedad, convertidos en agencias para administrar cargos, donde el militante cedió su lugar al operador y el programa cedió el suyo a la marca personal.y
El fenómeno es global, en Europa y América Latina prosperaron figuras que construyen audiencia desde la confrontación y el escándalo, y en el ámbito local ese modelo se fundió con una vieja costumbre mexicana, la del poder ejercido como patrimonio de grupo o de familia.
Tamaulipas funciona como laboratorio de esa mutación, con trayectorias que cruzan siglas sin mayor explicación doctrinaria, dinastías municipales que se relevan en el cargo y una oferta electoral donde la pregunta central dejó de ser qué se propone para convertirse en quién reparte.
Maki Ortiz Domínguez fue diputada federal, senadora y dos veces alcaldesa de Reynosa por el PAN, partido que abandonó en 2021, hoy ocupa un escaño en el Senado por el Partido Verde, aliado del oficialismo, y su hijo, Carlos Peña Ortiz, la sucedió en la alcaldía y fue reelecto en 2024 por la coalición de Morena, PT y PVEM.
Madre e hijo comparten templete en entregas de útiles, zapatos y mochilas, un formato donde la frontera entre el programa institucional y la vitrina política de la familia se vuelve difícil de distinguir para el ciudadano que recibe el paquete.
En Nuevo Laredo el apellido Canturosas cumple una función parecida, Carlos Enrique Canturosas rompió en 2013 la hegemonía priista al ganar la alcaldía con el PAN, hoy es diputado federal postulado por el Verde aunque se declara morenista y consejero de ese partido, y su hermana, Carmen Lilia Canturosas, cursa su segundo periodo consecutivo como alcaldesa por Morena.
La sucesión en esa frontera se discutió en clave familiar hasta que la reforma contra el nepotismo electoral cerró la puerta a hermanos, cónyuges e hijos de quien ocupa el cargo, un candado que analistas locales leyeron como freno con dedicatoria y que llevó al diputado a dejar ver que no estará en la boleta de 2027, aunque sí en el escenario estatal.
Humberto Prieto Herrera encarna otra forma de tránsito, llegó a San Lázaro por el PAN en 2012 y hoy preside la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas desde la bancada de Morena, con una agenda territorial en Reynosa hecha de convivios, loterías, rifas y entrega de sillas de ruedas.
En Matamoros la disputa se libra en el terreno del escándalo, Mario López Hernández, La Borrega, alcalde de 2018 a 2024 y hoy diputado federal del Partido Verde dentro de la alianza oficialista, encabezó en 2024 un frente contra la designación de Alberto Granados como candidato de Morena, y en septiembre de 2025 fue retenido horas en el cruce hacia Brownsville y devuelto a México, con reportes de visa cancelada que nunca aclaró del todo.
Granados, alcalde desde 2024, pasó por una revisión en la garita en abril de 2025 que calificó de rutina, negó que le retiraran el documento y llega al nuevo ciclo con competencia interna, una relación rota con su antecesor y un municipio que, según cifras del IMSS analizadas por la Canaco, cerró 2025 con 3 mil 588 empleos formales y 329 patrones menos, el golpe más severo del estado.
En ambos casos la conversación pública gira alrededor de pleitos, visas y encuestas de popularidad, no de modelos de ciudad, de respuestas a la caída del empleo maquilador ni de proyectos de largo plazo para agua, drenaje y alumbrado, que son los temas que definen la vida diaria en la frontera.
El panismo tampoco escapa al diagnóstico, César Truko Verástegui, candidato a gobernador en 2022, hoy diputado federal y secretario general del comité estatal junto a la presidenta Gloria Garza, ha anunciado que el partido buscará en 2027 perfiles ciudadanos y de otras fuerzas, sin limitarse a su militancia, en lo que se lee como el fin de la era de Francisco García Cabeza de Vaca.
La fórmula Garza-Verástegui fue impugnada por la planilla rival de Omeheira López y Francisco Garza de Coss, que alegó presuntos vínculos de uno de sus integrantes con una empresa sancionada por Estados Unidos, y el pleito, llevado a tribunales en al menos una docena de expedientes, desplazó cualquier debate programático en la renovación de la dirigencia.
En el sur, José Abdo Schekaibán Ongay, diputado local por Tampico, se define como conciliador, sostiene que a las propuestas hay que quitarles lo político y no descarta una alianza con el PRI, adversario histórico del PAN, pero la realidad es que suele acatar todas las líneas de Morena porque sus negocios con morenistas le reditúan ganancias millonarias.
En esa misma boleta, Rosa González Azcárraga, formada en el grupo del exalcalde Jesús Nader, buscó la alcaldía porteña tras pasar por la Secretaría de Deportes de Tampico, el Congreso local y la Cámara de Diputados, una trayectoria típica de un sistema donde las carreras se ordenan por grupos con control territorial antes que por méritos partidarios.
Vistas en conjunto, estas historias dibujan un sistema donde las siglas funcionan como franquicias intercambiables, la lealtad se dirige al grupo antes que al partido y la gestión pública se mide por la capacidad de repartir bienes visibles antes que por resultados verificables.
La literatura sobre clientelismo, de Susan Stokes a Javier Auyero, describe ese intercambio como una relación en la que el voto deja de ser una elección entre proyectos para convertirse en retribución por favores recibidos, un circuito que erosiona la rendición de cuentas desde abajo.
El patrimonialismo, categoría con la que Max Weber describió el poder ejercido como propiedad de quien gobierna, reaparece en las dinastías municipales, donde el cargo se hereda por parentesco y la administración se confunde con la estructura política de la familia.
El proceso electoral local 2026-2027 arrancó formalmente el 13 de septiembre, pondrá en juego 471 cargos entre alcaldías, sindicaturas, regidurías y diputaciones locales, coincidirá con la renovación de la Cámara de Diputados, y los partidos ya anuncian candidaturas externas, encuestas como método de selección y alianzas dictadas por el cálculo antes que por la coincidencia programática.
La pregunta que queda abierta para Tamaulipas es si el votante seguirá aceptando una oferta política organizada alrededor de apellidos, pleitos y dádivas, o si la crisis de representación terminará por abrir espacio a una exigencia olvidada, la de volver a discutir ideas.





