José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
Antes de que la expansión del Puerto de Altamira transformara parte de la marisma, los salineros de Lomas del Real y Aquiles Serdán tenían cientos de hectáreas en la costa de Altamira.
A lo largo de los años, la producción de sal artesanal lucho diariamente contra el desarrollo portuario. Batalla que pierde día a día.
Francisco Javier Yáñez Casas, productor independiente, recuerda que en los últimos años, dejaron de producir en una franja de casi dos kilómetros conforme avanzó la infraestructura portuaria.
“Son como unos 2 km que nos quitaron”, recuerda.
Los productores trabajaban esa zona con permiso de la entonces Administración Portuaria Integral de Altamira (API hoy ASIPONA) y bajo la condición de que, cuando el terreno fuera requerido para el desarrollo portuario, tendrían que retirarse.
“Nos habían dado permiso con la condición de que en cuanto necesitara pues nos iban a decir”, explica el productor.
Llegaron las primeras máquinas y desde entonces no se detuvo. “Ya vimos las máquinas que andaban ahí, y nos empezamos a salir porque ya sabíamos que llegaba la expansión.”
La zona que dejaron, calcula, representaba entre 40 y 50 hectáreas: “2 km, sí… desde de sur a norte… serían que 20, como unas 40. Y 40, 50 hectáreas son aproximadamente”. “En ese tramo se producía muchísima, muchísima sal, pero pues lo invadieron, pues ya es de ellos”, asegura.
De acuerdo con los datos históricos, la producción durante su auge llego a sumar hasta 100 mil toneladas anuales.
Los datos en los últimos años, advierten que la producción estimada por año se estima entre cooperativistas e independientes entre 12 mil a 15 mil toneladas (Sin lluvias atípicas).
SI NO HAY SAL, TAMPOCO HAY TRABAJO GOLPE A MAS DE 850 FAMILIAS
La actividad salinera representa una fuente de ingresos para los habitantes de la franja costera, al norte de Altamira
Yáñez Casas explica que durante la “cosecha” hasta 250 personas pueden incorporarse a las labores diariamente en las diversas tareas que implica el proceso para extraer la sal.
“Genera mucho trabajo pues es el mayor ingreso aquí, la sal”, dice.
La reducción del territorio salinero no solo golpea a los productores: de acuerdo con pobladores de la zona, al menos 850 familias de Lomas del Real y Aquiles Serdán resienten afectaciones directas e indirectas por la falta de oportunidades de trabajo en las salineras.
“El salario semanal de un trabajador llega a la tortilleria, al la tienda, al que les vende la carne, la verdura; a todos en el ejido nos alcanza algo , trabajemos o no en la sal” dice Angel Velazquez, trabajador de la sal.
Cuando disminuye la actividad, también se reducen esas oportunidades de trabajo; la economía de las familias se complica.
EXPROPIACIÓN ACABO CON MAS DE 90 HECTÁREAS DE ZONAS DE PRODUCCIÓN DE SAL
Para Isidro Yáñez, integrante de la Sociedad Cooperativa Salineros del Golfo, la reducción del territorio de trabajo también marcó a quienes permanecieron en la actividad. “La expropiación fue de tajo”, afirma el cooperativista, quien ubica el proceso en los gobiernos de José López Portillo y Miguel de la Madrid, cuando se realizaron las acciones relacionadas con los terrenos utilizados para el desarrollo portuario.
Según su testimonio, la cooperativa llegó a tener alrededor de 100 hectáreas de terreno laboral: “fueron como 100 ha”, dice.
Actualmente trabajan una superficie que calcula en unas 10 hectáreas —aunque ahí también laboran productores independientes—, repartida en 27 lotes y una franja de aproximadamente 100 metros de ancho a lo largo de 1.5 kilómetros de marisma.
La Sociedad Cooperativa Salineros del Golfo pasó de alrededor de 70 socios a 27 integrantes activos. “Con el abandono y la afectación del puerto, se fue reduciendo el número de socios de la cooperativa, de trabajo , de producción ”, explica Yáñez.
INDEMNIZACIÓN QUE AYUDO MOMENTÁNEAMENTE
El cooperativista , revela que el proceso de indemnización de los socios inicialmente se hablaba de 30 millones de pesos a repartir entre los entonces 70 socios, pero su padre, presidente de vigilancia en ese momento, planteó otra propuesta: “Yo quiero que nos den 1 millón de pesos a cada uno y que a la cooperativa le queden de perdido unos 3 millones”. El dinero de la cooperativa, explica, se usó para comprar dos camiones. “Ese convenio está vigente”, sostiene.
AÑOS DE MENOR PRODUCCIÓN
Por su parte, Yáñez Casas señala que los productores independientes llegaron a obtener entre 6 mil y 7 mil toneladas en un buen año; ahora, dice, producen menos de la mitad. Los productores de mayor escala, pueden alcanzar alrededor de 3 mil toneladas , ya que cuentan con maquinaria.
En el caso de la cooperativa, la producción puede superar anualmente las 8 mil toneladas en un año excepcional y llegan a decaer a 4 mil a 5 mil en un año con mucha lluvia.
UNA ACTIVIDAD QUE RESISTE
Aunque una parte de los terrenos que utilizaban quedó vinculada al desarrollo portuario, los productores permanecen en las zonas donde todavía pueden trabajar. Yáñez Casas señala que el área donde actualmente se encuentran no resulta afectada por las obras que observa: “hasta donde estamos no nos afecta nada. Hasta ahora ”, dice.
Los salineros mantienen así en una lucha constante una actividad que durante generaciones ha formado parte de la economía de Lomas del Real y Aquiles Serdán, mientras el territorio alrededor continúa ligado al desarrollo portuario. El productor resume la decisión de permanecer en la actividad: “Aquí no nos rajamos, aquí andamos echándole porque pues ya le metimos bastante y pues hasta que de plano ya no se pueda, pero pues con la esperanza…”





