Por Raúl López García
La Razón
En apenas tres semanas, los ladrones han dejado un boquete de hasta un millón de pesos en las escuelas de Tamaulipas. Son 13 planteles saqueados en el arranque del ciclo escolar, seis de ellos en Ciudad Victoria, con pérdidas que alcanzan entre 70 mil y 80 mil pesos por plantel, de acuerdo con la Secretaría de Educación.
Computadoras, proyectores y cableado de cobre están entre los principales objetivos de los delincuentes. Lo que para una escuela representa una herramienta para enseñar y para un alumno una posibilidad más de aprender, para los ladrones termina convertido en dinero por la venta del equipo o de los materiales sustraídos.
“Como están sustrayendo equipo de cómputo, por el cobre, especialmente algunos proyectores, a veces ronda en los 70 mil, 80 mil pesos promedio por escuela”, explicó el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García.
Con ese promedio, los 13 robos registrados en las primeras tres semanas del ciclo escolar representan una pérdida potencial de entre 910 mil y un millón 40 mil pesos. No es un balance definitivo de daños, sino una estimación a partir del monto promedio señalado por el funcionario, ya que cada plantel registra afectaciones diferentes.
En Ciudad Victoria se concentran seis de los 13 casos. Esto significa que casi la mitad de los robos reportados durante este periodo ocurrió en la capital tamaulipeca, donde ayer se sumó un nuevo caso en el Jardín de Niños Niños de América, ubicado en la colonia América de Juárez.
Cada saqueo deja algo más que paredes, puertas o instalaciones dañadas. Deja salones sin herramientas, maestros que deben modificar sus clases y comunidades escolares que vuelven a esperar la reposición de equipos que ya habían sido adquiridos para los estudiantes.
“Nosotros tenemos que solventar. Nosotros lo vamos a solventar”, afirmó Valdez García al ser cuestionado sobre quién tendrá que pagar por los bienes que fueron robados de los planteles.
El problema es que cada peso destinado a reponer una computadora, un proyector o parte del cableado es un recurso que debe volver a invertirse en escuelas que ya tenían esos equipos. El robo obliga así a gastar dos veces por la misma necesidad: primero para equipar el plantel y después para recuperar lo que la delincuencia se llevó.
La Secretaría de Educación ya busca una respuesta con las corporaciones de seguridad. Valdez García informó que sostuvo una reunión con el secretario de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero, para reforzar los rondines, además de plantear una coordinación más estrecha con la mesa de seguridad de Ciudad Victoria.
La apuesta también está puesta en las cámaras de vigilancia. El secretario planteó utilizar recursos del programa La Escuela es Nuestra para instalar equipos que puedan conectarse al C5 o al C3 y permitir una vigilancia permanente de los planteles. Sin embargo, reconoció que actualmente la cobertura es baja: “No llega ni al 30 por ciento”.
La falta de veladores complica todavía más la vigilancia nocturna. El secretario explicó que esa figura ya no está contemplada dentro del esquema federal de nómina educativa, por lo que la solución tendría que buscarse mediante tecnología, coordinación policial y participación de las propias comunidades escolares.
“Vamos a pedir también que los padres nos reporten si son testigos de esto”, señaló el funcionario al llamar a padres de familia y vecinos a convertirse en parte de la vigilancia de los planteles. La intención es que cualquier movimiento sospechoso pueda ser reportado antes de que los delincuentes tengan tiempo de entrar, saquear y escapar.
En tres semanas, las escuelas ya acumulan 13 golpes de la delincuencia y hasta un millón de pesos en pérdidas estimadas. Detrás de cada cifra hay un aula que pierde equipo, un maestro que pierde una herramienta para enseñar y alumnos que esperan que aquello que les quitaron vuelva a estar disponible. Para las comunidades escolares, el robo no termina cuando los delincuentes se van: comienza entonces el problema de recuperar lo que tenían.





