Por Staff
La Razón
El impacto de una sequía prolongada podría trasladarse de los campos mexicanos al gasto de las familias durante 2027, con afectaciones particularmente importantes en dos productos básicos: el frijol y el maíz blanco.
El escenario está relacionado con una posible intensificación del fenómeno El Niño hacia finales de 2026. De acuerdo con información de Reforma, un estudio del Banco de México estima que una sequía severa superior a tres meses podría elevar hasta 29 por ciento el precio del frijol y 21 por ciento el del maíz blanco.
La vulnerabilidad se encuentra en la dependencia de las lluvias, pues ambos cultivos son principalmente de temporal. A ello se suma que las familias mexicanas destinan 9 por ciento de su presupuesto de víveres a estos alimentos.
Los efectos tampoco serían inmediatos. El análisis de los investigadores Jesús Arellano, Miriam Juárez y Francisco Zazueta establece que una cosecha deficitaria tarda cuatro meses en reflejarse plenamente en el precio del frijol y seis meses en el maíz.
El riesgo productivo también ha sido dimensionado por el INIFAP: estimaciones previas señalan que este fenómeno climático puede reducir 48 por ciento el rendimiento nacional del frijol y 31 por ciento el del maíz.
Ante una eventual reducción de las cosechas, los economistas plantean disminuir aranceles para abaratar las compras internacionales, mientras que para fortalecer al campo señalan la necesidad de sistemas de riego tecnificados y semillas tolerantes al estrés hídrico.





