José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
Tamaulipas acumuló 25 víctimas de feminicidio entre enero y julio de 2026, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), cifra que coloca al estado entre las entidades con mayor número de casos registrados en el país.
El reporte nacional contabilizó 380 víctimas durante los primeros siete meses del año. Sinaloa concentró 54 casos; Estado de México, 27; Chiapas, 26, mientras Ciudad de México y Tamaulipas registraron 25 cada uno. En conjunto, esas cinco entidades concentraron 157 víctimas, equivalentes al 41.3 por ciento del total nacional.
Martha de la Cruz López, integrante de la colectiva feminista Mujer Manglar, señaló que Tamaulipas se ubica en el quinto lugar nacional en feminicidios y que nunca antes había figurado entre los primeros cinco estados con más casos. Advirtió, además, que de continuar la tendencia actual, 2026 podría convertirse en el año más violento para las mujeres en la entidad.
ZONA SUR SUMA 4 CASOS
En la zona sur de Tamaulipas, integrada por Tampico, Ciudad Madero y Altamira, durante 2026 se documentaron cuatro muertes de mujeres que mantienen abierta la exigencia de familiares, colectivos y organizaciones para que sean investigadas con perspectiva de género y, en los casos que corresponda, bajo el delito de feminicidio.
Entre los casos se encuentra el de Dafne, ocurrido el 16 de julio en Ciudad Madero.
Otro caso ocurrió el 19 de agosto en la colonia Tamaulipas de Tampico.
Martha de la Cruz López afirmó que los 25 casos registrados oficialmente deben analizarse junto con otras muertes violentas de mujeres y con la forma en que las autoridades investigan y clasifican los hechos.
“Nosotras tenemos por lo menos 6 años, 7 años llevando este conteo anual y sí hemos visto cómo va en aumento”, afirmó.
La activista sostuvo que el registro oficial podría no reflejar toda la violencia letal contra mujeres debido a casos en los que, desde su perspectiva, no se aplica adecuadamente el protocolo de investigación de feminicidio o en los que los procesos judiciales terminan bajo otra clasificación.
“Sin embargo, hay muchos que no se investigaron como tal porque no se aplicó el protocolo o que en su defecto los jueces llegan a algún acuerdo y entonces se te va en estos procesos abreviados, ya no queda como feminicidio, sino como homicidio”, expresó.
A partir de esa consideración, De la Cruz López estimó que la cifra podría ser mayor. “Pero entonces si hablamos de 25, podríamos estar hablando por lo menos de 35 o 40, ya tomando en cuenta las cifras de mujeres que han muerto de manera violenta tan solo a septiembre de este año”, planteó.
La integrante de la colectiva aclaró que se trata de una estimación construida desde el seguimiento que realizan y no de una cifra oficial. Para ella, además, el problema no comienza con el asesinato, sino con las agresiones que pueden presentarse previamente.
“El feminicidio es la punta más alta de la violencia feminicida”, sostuvo, al advertir que antes de llegar a ese extremo existen otras formas de violencia que, según dijo, han sido normalizadas y no siempre reciben una respuesta institucional suficiente.
De la Cruz López señaló que existen casos en los que las mujeres habían denunciado previamente agresiones contra sus parejas y posteriormente fueron asesinadas.
“Está comprobado, hay muchos casos en el país donde las víctimas de feminicidio habían denunciado antes a sus agresores por violencia y como era violencia menor, este no llegó a cárcel, no llegó a nada y finalmente terminan asesinando a sus parejas”, afirmó.
Sobre la actuación de las autoridades, evitó hacer una valoración general y señaló que existen diferencias dependiendo del caso. Explicó que la colectiva ha observado cambios en algunos procesos cuando acompaña directamente a las víctimas, aunque consideró preocupante que el acompañamiento sea necesario para mejorar la atención.
“Es muy lamentable que tenga que ser así”, dijo.
También señaló carencias de personal y presupuesto dentro de las instituciones encargadas de atender a mujeres víctimas de violencia. Entre los ejemplos que ha recibido de mujeres acompañadas por la organización, mencionó casos en los que agentes no acudieron a realizar diligencias por falta de recursos.
“Todavía les están pidiendo para la gasolina para poder hacer notificaciones. O sea, eso ya no debería de pasar”, afirmó.
Para la activista, la discusión no debe limitarse al número de feminicidios registrados, sino a las medidas que permitan intervenir antes de que la violencia escale.
“¿Qué estamos haciendo la sociedad, las instituciones en materia de prevención? ¿Cómo vamos a hacer para que las mujeres dejemos de ser asesinadas y para que podamos vivir una vida libre de violencia?”, cuestionó.
De la Cruz López consideró que ha habido cambios en la atención institucional, pero sostuvo que todavía existen pendientes en capacitación, personal y presupuesto para atender a mujeres, niñas y adolescentes víctimas de violencia.





