Por Staff
Expreso-La Razón
El sistema educativo de Tamaulipas atraviesa una etapa marcada por transformaciones demográficas, un rezago académico pospandemia más profundo de lo que se estimaba en un inicio y una creciente preocupación por la salud mental de los estudiantes.
Uno de los fenómenos más evidentes para la autoridad educativa es la reducción sostenida de la población infantil en el estado, un proceso que atribuyó tanto a la migración del campo hacia las ciudades como a una tendencia demográfica mundial.
El secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, explicó que Tamaulipas registra un 42 por ciento de escuelas multigrado, es decir, planteles rurales donde un solo docente atiende varios grados escolares, bajo esquemas bidocentes o tridocentes.
Si bien algunas comunidades lograron recomponerse tras los años más difíciles de inseguridad y pandemia, la migración hacia zonas urbanas continúa erosionando la matrícula rural.
Mientras que la norma establece un maestro por cada 10 alumnos, en algunas zonas rurales ese número ya bajó a siete u ocho estudiantes por docente, como consecuencia de la reducción del bono demográfico.
El impacto no se limita al campo. En Ciudad Victoria, Güémez y Padilla también hay menos niños, un fenómeno que ya está cerrando planteles por falta de alumnado, particularmente en los turnos vespertinos.
Como ejemplo, el titular de la SET mencionó que en el centro de la capital tamaulipeca desaparecieron ya varios turnos vespertinos que durante 40 años mantuvieron una matrícula considerable.
Comparó la situación con una transición estructural que México atraviesa como país: de haber sido una nación que durante siete décadas requirió construir primarias con tres turnos —matutino, vespertino y nocturno— para atender el llamado boom demográfico posrevolucionario, hoy la demanda se concentra cada vez más en el nivel medio superior, es decir, en preparatorias.
Frente a este panorama, el gobierno estatal evalúa alternativas como dotar de camiones escolares a las zonas rurales, con el objetivo de concentrar en un solo plantel la matrícula dispersa de varias comunidades pequeñas y así sostener la operación de escuelas que, de otro modo, perderían viabilidad por la caída en el número de alumnos.
Brecha urbano-rural persistente
Ligado al fenómeno demográfico, Valdez García reconoció que persiste una brecha de aprendizaje entre las zonas urbanas y las rurales del estado, visible en los resultados de la prueba estatal “Tamaulipas Aprende”. Según el funcionario, esa brecha se ha ido cerrando de manera gradual en los últimos años, aunque continúa siendo un factor de desigualdad dentro del sistema.
El dato de la conectividad ilustra una paradoja dentro de esa misma brecha: de acuerdo con el secretario, las escuelas rurales del estado ya cuentan con internet al 100 por ciento mediante conexión satelital Starlink, mientras que las escuelas urbanas se ubican en 86 por ciento de cobertura. Es decir, en materia de conectividad, la brecha corre en sentido inverso a la de los resultados académicos.
El funcionario insistió en que atender esta desigualdad es una prioridad marcada directamente por el gobernador Villarreal, quien —según relató Valdez García— le ha pedido no descuidar las zonas rurales en la gestión educativa, particularmente durante las giras de informes municipales que el mandatario ha realizado en 21 de los 43 municipios del estado, de las cuales el secretario ha acompañado nueve, en su mayoría en municipios rurales como Palmillas, Hidalgo y Jaumave.
La realidad pospandemia
Con los resultados ya disponibles de la prueba PISA 2025 —aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 91 países—, algunos expertos alertaron en su momento sobre un posible retroceso de hasta 30 años; la cifra real se ubica entre 10 y 14 años de atraso.
De acuerdo con el funcionario, la comparación entre la edición 2022 de PISA —cuando aún podía atribuirse el bajo desempeño al cierre de escuelas durante la contingencia sanitaria— y la edición 2025 revela que el daño causado por la pandemia ya no puede explicarse únicamente por ese factor, sino que confluye con el efecto de las redes sociales sobre la capacidad de atención y comprensión lectora de los estudiantes.
El secretario matizó, sin embargo, que los resultados nacionales de México en PISA 2025 no deben leerse de manera unidimensional. Explicó que, aunque el país registró caídas de entre seis y ocho puntos en matemáticas y lectura, ese retroceso fue menor al promedio registrado por el conjunto de los 91 países participantes y que, en el área de ciencias, México mantuvo su nivel sin variación, un resultado que calificó como parte de los aspectos que la propia OCDE reconoce como positivos para el país, junto con la resiliencia de los estudiantes mexicanos frente a la contingencia y el compromiso percibido de los docentes con el aprendizaje de sus alumnos.
El funcionario aclaró que la prueba PISA no ofrece resultados desagregados por entidad federativa, por lo que no es posible determinar con precisión el desempeño específico de Tamaulipas dentro de esa evaluación. Indicó que, en la edición más reciente, la prueba fue presentada por apenas 323 alumnos de seis preparatorias y una secundaria del estado, una muestra que contrastó con los 156 mil estudiantes que respondieron la prueba estatal “Tamaulipas Aprende”.
Salud mental y lo socioemocional como el problema central
Más allá del rezago académico medible en pruebas estandarizadas, Valdez García identificó el deterioro de la salud mental y el ámbito socioemocional de los estudiantes como el reto más relevante que enfrenta actualmente el sistema educativo, tanto en Tamaulipas como en el resto del país.
El secretario atribuyó este fenómeno al confinamiento prolongado que vivieron los estudiantes durante la pandemia, actualmente cursando los últimos grados de secundaria y la preparatoria.
Según su diagnóstico, ese periodo derivó en un incremento notable de casos de bullying, acoso escolar, conflictos entre estudiantes, consumo de sustancias ilegales, ansiedad y depresión.
Como respuesta a esta problemática, el gobierno federal implementa el programa “ABC de las Emociones”, anunciado por la presidenta Sheinbaum durante una visita al Poliforum de Tamaulipas. La estrategia contempla la incorporación de dos horas adicionales a la semana en el nivel secundaria y dos horas más en preparatoria, dedicadas específicamente a la formación socioemocional de los estudiantes, bajo un formato que el secretario comparó con una materia similar a civismo.
Valdez García explicó que la lógica detrás del programa implica un cambio de perspectiva sobre la función de la escuela: de ser, en sus palabras, un espacio “canónico” dedicado exclusivamente al aprendizaje académico, a convertirse en un lugar donde el estudiante adolescente se sienta parte de una comunidad y sea valorado independientemente de su condición física, de género, sus preferencias, su religión o su situación socioeconómica.
El funcionario indicó que, como parte de esta estrategia, ya se distribuyeron ocho millones de guías del programa “ABC de las Emociones” en las escuelas de Tamaulipas.
Prueba “Tamaulipas Aprende”
La prueba estatal “Tamaulipas Aprende” fue presentada por el secretario como la principal herramienta de diagnóstico educativo con la que cuenta el estado. De acuerdo con Valdez García, el instrumento se aplica desde el inicio de la administración de Américo Villarreal —es decir, ya lleva cuatro años de aplicación continua— a estudiantes de tercero y sexto de primaria, así como de tercero de secundaria, en las áreas de español, matemáticas y ciencias.
El funcionario destacó que el promedio de resultados muestra un incremento de 10 puntos porcentuales en las tres áreas evaluadas y en los tres grados escolares a lo largo de esos cuatro años, cifra que consideró significativa si se toma en cuenta que, según su propio parámetro de comparación con los resultados de PISA, cada punto porcentual de avance equivaldría aproximadamente a un año de esfuerzo educativo.
No obstante, el secretario matizó el alcance de ese avance: reconoció que aproximadamente 40 por ciento de los estudiantes evaluados se ubica todavía en los niveles de desempeño más bajos —tercero y segundo—, cuando la meta debería ser que más del 70 por ciento se ubicara en el nivel más alto. Es decir, calificó el resultado como positivo dentro de una tendencia de crecimiento, sin que ello signifique, en sus palabras, que el sistema ya haya resuelto sus principales carencias.
El secretario también relacionó los resultados de “Tamaulipas Aprende” con lo que describió como una debilidad detectada en el modelo de la Nueva Escuela Mexicana en materia de matemáticas y comprensión lectora. Señaló que, al identificar esa deficiencia, Tamaulipas implementó por cuenta propia una metodología denominada “aprendizajes fundamentales” desde el inicio de la actual administración estatal, la cual atribuyó como factor explicativo de los resultados favorables obtenidos en la prueba estatal.
Sobre el modelo curricular nacional en general, el funcionario —con casi 38 años de trayectoria como maestro, según mencionó— lo calificó como positivo por otorgar autonomía curricular al docente para decidir cuándo, cómo y dónde enseñar cada contenido, a diferencia de esquemas anteriores más estructurados. Añadió que, a nivel nacional, ya se presentó un nuevo libro de texto de matemáticas para toda la educación básica, con expectativa de llegar a Tamaulipas la semana posterior a la entrevista y con implementación prevista hacia finales de septiembre, además de un material similar orientado a la lectoescritura.




