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Tel Aviv.-Eran las 8.22 del miércoles cuando a bordo del vuelo FZ1073 de Flydubai entre Dubái y Tel Aviv se registró una súbita pérdida de altura, movimientos bruscos del avión y los primeros gritos de una mujer desde la parte delantera. “¡Lo están matando, lo están matando!”. Muchos de los 174 pasajeros se preguntaron a qué se debía ese ataque de histeria, cuando aquello parecía simplemente una gran turbulencia.
Pocos minutos después, entendieron que la mujer les había probablemente salvado la vida cuando vio, al salir del baño, la puerta de la cabina de los pilotos abierta y a uno de ellos apuñalando al otro.
Las escenas que siguieron ocurrieron muy rápidamente y son propias de una película de terror. El avión cayó unos 6 mil metros en dos minutos. “Entendimos que algo muy malo iba a pasar, pero pensamos que era una avería. Miré hacia arriba y no había electricidad en el avión”, dijo Adi Ido, una de las pasajeras, tras aterrizar el miércoles por la tarde en Tel Aviv.
Rápidamente los pasajeros reaccionaron y varios corrieron a la cabina de los pilotos, donde lograron controlar al agresor. Shota Musaieb y otro israelí le ataron las manos con lo primero que encontraron: el cable de unos auriculares. “Luego nos trajeron unas esposas de plástico y se las pusimos. El terrorista no gritaba. Estaba en silencio mientras le atábamos las manos”, recordaba el miércoles por la noche tras aterrizar en Tel Aviv.
Musaieb —el único médico en el avión— trató al piloto herido, de nacionalidad india y que había perdido mucha sangre. “Tenía cuchilladas en la cara. Realmente pensé que lo perdíamos, tenía el pulso muy bajo. Por eso aterrizamos en Arabia Saudí”, recuerda.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó el hecho de presunto “intento de atentado yihadista” y señaló que uno de los pilotos trató de tomar el control “con un único objetivo: estrellarlo”, pero lo impidió “el heroísmo de varios pasajeros israelíes que irrumpieron en la cabina de mando, redujeron al terrorista y —con sus propias manos— devolvieron el control de la aeronave a otro miembro de la tripulación”.
El avión emitió primero una alerta de “emergencia general” (de código 7700) y luego la cambió a una 7500, una señal muy poco común que se usa en los casos de secuestro. Cuando desapareció momentáneamente de las páginas web de seguimiento de vuelos, los temores de secuestro se multiplicaron. Una vez neutralizado el agresor, el aparato dio media vuelta y aterrizó en el aeropuerto Prince Sultan Bin Abdulaziz de Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudí.
Algunos de los viajeros terminaron con heridas leves y enviaron los primeros vídeos, ensangrentados, contando lo ocurrido, una vez que recuperaron la cobertura y pudieron comprarse tarjetas eSIM. “Estamos aquí, en un vuelo, y acabamos de neutralizar al terrorista. A cualquiera que pueda oírme: necesitamos ayuda. Todos en el avión están sanos y salvos excepto el piloto”, decía uno de ellos.
Otro piloto tomó el control del avión. El diario israelí Jerusalem Post explica por qué había a bordo un total de cuatro pilotos. Dada la inestabilidad de la región, se previó la presencia de dos más porque un desvío podría alargar el trayecto y hacer que la tripulación original superara las horas de servicio permitidas.
Los dos pilotos siguen hospitalizados. La Embajada de India en Arabia Saudí ha identificado al apuñalado como Smit Machchhar y precisado que se encuentra “estable”, a la espera de una plena actualización sobre su estado de salud. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo ha calificado de “verdadero héroe”. El piloto herido vive en Dubái y tiene 13 años de experiencia profesional.
Casi un día después del incidente, aún se desconocen oficialmente las motivaciones del agresor, de nacionalidad omaní, según la prensa israelí. Tras hablar con Netanyahu, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que “quizás era un terrorista o quizás un loco”. “Dicen que [el piloto] quería estrellar el avión, pero no tienen ese tipo de información”, añadió. La impresión inicial de las autoridades israelíes es que actuó por iniciativa propia, sin órdenes de ninguna organización o Estado, según el canal 12 de la televisión. Mientras prosiguen los interrogatorios en Arabia Saudí, los medios de Israel han aportado un dato: llevaba apenas 8 meses trabajando para Flydubai.
Emiratos Árabes Unidos (de donde partió el avión y dueño de la aerolínea que lo operaba) ha calificado lo ocurrido de “incidente con heridos” que se está investigando. Arabia Saudí, donde los pasajeros acabaron aterrizando, no se ha pronunciado oficialmente al respecto.
Emiratos forma parte de los países árabes que normalizó relaciones con Israel en el primer mandato de Trump. Es lo que explica la existencia de estos vuelos directos entre Dubái y Tel Aviv.
Flydubai anunció a última hora del miércoles la paralización de la —muy popular— ruta entre Dubái y Tel Aviv mientras dure la investigación. “Esta suspensión temporal permitirá a las autoridades competentes continuar su labor y esclarecer todos los hechos relacionados con el incidente…Estamos plenamente comprometidos con apoyar la investigación en curso y a mantener los más altos estándares de seguridad en toda nuestra red”, ha señalado. La aerolínea israelí de bandera, El Al (que subió hasta un 5% en Bolsa tras conocerse el incidente) ha anunciado por su parte preparativos para volver a operar desde noviembre la ruta Tel Aviv-Dubái.
Israel, de momento, se dispone a intensificar los controles de seguridad a los pilotos que vuelan al país. En el aeropuerto de Tel Aviv, ya podían verse a última hora de este miércoles más medidas de seguridad de las ya estrictas habituales.
El incidente ha reavivado en Israel el recuerdo de anteriores secuestros (intentos, en su gran mayoría) de aviones rumbo al país, sobre todo en los años 60 y 70 del siglo XX. El único exitoso tuvo lugar en 1968, en un vuelo que cubría la ruta entre Roma y Tel Aviv secuestrado por 3 miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina que exigían inicialmente la liberación de más de mil presos palestinos en cárceles israelíes a cambio de los rehenes. El secuestro duró 40 días y acabó finalmente con la excarcelación de 16 presos palestinos, un paso que Israel definió como “gesto humanitario”.
En 1976, un avión de Air France que cubría la ruta entre Tel Aviv y París, fue secuestrado por el Frente Popular para la Liberación de Palestina y posteriormente desviado al aeropuerto de Entebbe (Uganda). En el rescate, que tiene carácter mítico en Israel, murieron los secuestradores, 4 pasajeros y un solo soldado israelí: Yoni Netanyahu, hermano del actual primer ministro.





