Culpa in vigilando /Nohemí Argüello Sosa
“Mi nombre nunca me gustó”, Olimpia Coral Melo lo confiesa en el documental titulado
“Llamarse Olimpia”. Una obra cinematográfica muy bien lograda y ampliamente recomendada,
no sólo por su calidad artística, sino por su doloroso contenido, mediante el cual expone, de
manera magistral, parte del calvario que vivieron Olimpia y otras víctimas de violencia digital.
Este largometraje se trata de es una obra de alta calidad que ha sido reconocida con
galardones como el Premio Mezcal a la Mejor película mexicana en la 40° edición del Festival
Internacional de Cine en Guadalajara en 2025; el Premio “Ojo” a Mejor largometraje
documental mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en 2025; el Primer
Premio Afirmando los Derechos de las Mujeres en el 29° Festival de Málaga en 2026; el Premio
del público en el Festival de Cine Documental Zanate en 2025; el Premio de documental en el
Festival de Biarritz en 2026, así como con la nominación al Ariel en la categoría de Mejor
Largometraje Documental.
La trama cuenta el calvario que ha recorrido Olimpia desde la difusión, sin su consentimiento,
de un video íntimo donde aparecía junto a quien entonces era su novio. De acuerdo con ONU
Mujeres, la violencia de género contra las mujeres y las niñas (VCMN) en línea es una forma
universal de discriminación basada en el género y una violación de los derechos humanos,
impulsada por los desequilibrios de poder, el patriarcado y la misoginia.
En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cerca de 3 de
cada diez mujeres de 12 años y más usuarias de Internet han sido víctimas de ciberacoso el
último año, lo que equivale a más de nueve millones 700 mil mujeres.
Para Olimpia, la violencia digital que sufrió la llevó a vivir los momentos más dolorosos y
oscuros de su vida, retando su capacidad de resiliencia para luego catapultarla hasta la cima y
formar parte de las 100 mujeres más influyentes del mundo en 2021, según la revista Time.
Una experiencia devastadora que terminó transformándose en una lucha colectiva contra la
violencia digital y en el impulso de la llamada Ley Olimpia.
El documental “Llamarse Olimpia” es un material muy oportuno y ampliamente recomendado
para analizarlo en las aulas, especialmente, ante el recrudecimiento de hechos violentos con
tintes misóginos acontecidos fuera de las redes sociales, pero que fueron engendrados en las
comunidades digitales que promueven la violencia contra las mujeres y niñas.
Un material audiovisual “Llamarse Olimpia” debería de estar disponible en los diferentes niveles
educativos como valioso recurso didáctico para apoyar las estrategias de prevención y
contención contra los discursos de odio que circulan en las comunidades digitales de la
machósfera y los llamados “incel” (célibes involuntarios).
Por eso, más que un nombre, el documental reconoce la valentía de una mujer para
transformar el dolor en una voz que impulsa el cambio y brinda apoyo a otras víctimas. Una voz
que emana de la lucha que hoy la hace sentirse orgullosa de llamarse Olimpia.
¿Usted qué opina?





