EXPOSICIÓN DE MOTIVOS – JOSUÉ SÁNCHEZ NIETO
Comenzó el último año de la Legislatura 66 de Tamaulipas y resulta muy conveniente
recordarles a sus integrantes algo: son diputados… todavía.
Y es que ahora que entramos a un nuevo proceso electoral, hay quienes empiezan a escuchar
“presidente” o “candidato” aunque les estén pasando lista en el Congreso.
Desde este 1o de octubre corre el tramo final de un encargo que debería cerrar con resultados,
no con las maletas junto a la curul. La ciudadanía les dio tres años de responsabilidad y en el
paquete no venía convertir el último en una antesala para el siguiente puesto.
El balance merece mucho más que contar iniciativas, decretos y fotografías…
¿Qué cambió en la vida de las familias? ¿Qué derecho se volvió más fácil de ejercer? ¿Qué
abuso dejó de tolerarse? Porque una cosa es producir documentos y otra, bastante distinta,
producir beneficios; hasta una impresora puede presumir muchas páginas de trabajo.
Hay excepciones que deben reconocerse: sin duda alguna, la Ley para la Atención Integral de
la Salud Mental y el Bienestar Psicosocial puso sobre la mesa una necesidad relegada y por fin
reconocida.
Por supuesto que es un avance, pero el verdadero reto está en su seguimiento: en analizar la
atención disponible, el trato digno y los recursos para cumplirla. Desde luego que ninguna
persona consigue una consulta enseñando el boletín de prensa o la ficha de la votación del
Pleno.
Fuera de esa y otras pocas aportaciones valiosas, cuesta encontrar el sello de una legislatura
que haya roto con las inercias de sus antecesoras; cambian los colores, los discursos y las
fotografías oficiales, pero persiste la tentación de confundir la disciplina partidista con la utilidad
pública.
El Congreso debe discutir, corregir, vigilar y exigir cuentas. Cuando su prioridad parece ser
tramitar lo que llega de otros poderes, locales o federales, se gana la comparación con una
oficialía de partes.
Y claro que acompañar una propuesta bien hecha es razonable, pero renunciar al criterio es
otra cosa. Para poner sellos no hacen falta tantas curules.
El problema tampoco se resuelve aprobando más y más rápido; legislar exige escuchar, revisar
consecuencias y explicar cómo se cumplirá lo que se promete. Cuando esas preguntas
estorban porque urge anunciar otro logro, el trabajo corre el riesgo de volverse letra deficiente o
muerta.
La prisa luce en el boletín; las omisiones aparecen cuando alguien intenta ejercer el derecho
recién estrenado ―o, en su defecto, se las recuerda la Corte ―.
También hace falta regresar a lo aprobado y cuestionar si funcionó: ¿Se aplica? ¿Tiene
recursos? ¿La autoridad cumple? Esa revisión rara vez la vemos en el ámbito legislativo, pero
la necesitamos urgentemente.
Para este último año vendría bien cambiar la pregunta: menos “¿cuántas iniciativas llevamos?”
y más “¿qué problema ayudamos a resolver?”. Porque los pendientes de Tamaulipas no se
despachan levantando la mano, aunque algunos parezcan convencidos de que ese movimiento
ya cuenta como trabajo de fondo.
Ojalá esa responsabilidad alcance también a las aspiraciones electorales. Buscar una alcaldía,
otra diputación o cualquier responsabilidad es legítimo; lo cuestionable sería atender mejor la
candidatura imaginada que el cargo cobrado.
Tamaulipas necesita representantes con la cabeza en los problemas actuales, aunque el
corazón ya les lata al ritmo de una precampaña ―o de una “coordinación”―.
Todavía hay tiempo para un cierre de altura: escuchar a quienes enfrentarán las nuevas reglas,
corregir disposiciones que no funcionan, revisar cómo se gasta el dinero y explicar qué
resultados dieron las reformas aprobadas. Ser efectivos, eficaces y eficientes, dicho sin
solemnidad, es resolver lo necesario, hacerlo bien y aprovechar los recursos, no llenar
expedientes para engordar informes.
Quizá se guardaron algún “garbanzo de a libra” para el final. Ojalá. Pero que sea una solución
que se note en la calle, no solamente una ocurrencia que luzca en redes.
El último año puede reivindicar el encargo si recuerdan para quién trabajan.
Antes de pedir el siguiente puesto, es importante entregar resultados del que todavía cobran;
porque el pueblo eligió una legislatura, no una agencia de colocaciones.





