ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
La llegada del PAN, primero al gobierno del Estado de Baja California en 1989, después a
la presidencia en el 2000 y en el 2006, no fue producto de una lucha democrática, como a
muchos pareciera, sino resultado de arreglos políticos pactados a espalda de los ciudadanos,
así como de un fraude electoral.
En el primer caso, el gobierno de Carlos Salinas habría otorgado a Acción Nacional la
gubernatura bajacaliforniana como premio a que el PAN, encabezado por Luis H. Álvarez,
avalara el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas, en el segundo, un pacto entre el
presidente mexicano Ernesto Zedillo y el de los Estados Unidos, Bill Clinton.
El Fondo de Estabilización de Divisas del Tesoro de EU y el FMI autorizaron a Zedillo un
paquete financiero de 50 mil millones dólares para rescatar a nuestro país de la crisis
económica de 1994, con la condición de que sacara al PRI de la presidencia, debido a que el
tricolor había dejado de ser garantía de estabilidad política y económica para los intereses
estadounidenses en México.
Bajo esas circunstancias, el panista Ernesto Ruffo Appel, actualmente en prisión acusado
de robo y contrabando de combustible, apoyado desde los Pinos, asumió el gobierno de Baja
California y Vicente Fox arribó a la presidencia impulsado por Zedillo.
El tercer factor que, junto con los arreglos de 1989 y 2000, tienen al PAN en la lona fue el
fraude electoral de Calderón. Esto, aunado a la alianza subrepticia del albiazul con el PRI y la
traición a la que recurrieron para sacrificar a la candidata panista, Josefina Vázquez Mota,
abrieron el 2012 la puerta al regreso del priismo con Enrique Peña Nieto.
La idea de impedir a como diera lugar el triunfo de López Obrador, que les ordenaron
desde Washington, dio nacimiento al PRIAN, al mismo tiempo, sin embargo, perdieron el
respaldo de la mayoría de los votantes que ahora tienen a Morena en el palacio nacional, al
PRI en riesgo de perder el registro partidista y al PAN prácticamente en la inopia.
Además, la combinación de la derrota del Partido Republicano de los Estados Unidos con
el reconocimiento de Fox de que fue él el que impuso a su sucesor, constituye, para unos el tiro
de gracia de lo que ha quedado del PRI y el PAN, para otros una derrota anticipada en el
proceso electoral de 2027. Un escenario catastrófico para las dos agrupaciones.
TRES DERROTAS AL HILO
A la ultraderecha internacional le ha ocurrido algo similar al PRIAN. En solamente diez días
sufrieron tres derrotas estrepitosas.
La del de 25 de octubre en Brasil que el izquierdista Lula Da Silva propinó al candidato de
los EU, Flavio Bolsonaro, la del 27 del mismo mes que padeció el partido del primer ministro de
Israel, Benjamín Netanyahu, aliado militar y político de los Estados Unidos, y la del 3 de
noviembre el del partido político de Donald Trump.
Descalabros que sin duda repercutirán negativamente contra los partidos políticos afines
al gobierno gringo en Latinoamérica, entre ellos los de Acción Nacional y el Revolucionario
Institucional, de cara a las contiendas electorales del año que viene, en las que el partido de la
4T está al frente de las preferencias ciudadanas.
SIGUE COMPAS DE ESPERA
En temas locales, mientras tanto, los electores de Madero y Altamira siguen esperando la
designación de los candidatos a las alcaldías y diputaciones, locales y federales. ¿Quiénes
serán los elegidos de la urbe petrolera? Los ciudadanos piensan que en la 4T el eventual
triunfador del proceso interno será el diputado Adrián Oseguera.
En las filas de Acción Nacional consideran que, si no sucede nada extraordinario, el
abogado Andrés González Galván, peleará el Ayuntamiento. Si, en cambio, esto se truncara,
como ocurrió el 2024, el elegido seria Carlos Fernández o Alba Verástegui.
Si estos últimos no lo consiguieran, podrían asignarles las diputaciones locales o un
asiento en el próximo Cabildo.
Los electores dan como un hecho que el médico Francisco Castañeda tendría amarrada
la nominación por el 20 distrito.
En Altamira, a decir de los enterados, la Cuarta Transformación conservará la presidencia,
no se sabe aún si con Blanca Guzmán, la mejor posiciónada entre los partidarios del
Movimiento Regeneración Nacional, la diputada Blanca Narro o Ciro Hernández, la diputación
federal está apartada, afirman, para el alcalde Armando Martínez Manríquez.
En Tampico, la morenista Mónica Villarreal y el panista Chucho Nader, este último
preferido de las mayorías, disputarán el Ayuntamiento de la ciudad. El regidor Edmundo Marón
sería el candidato a diputado federal del distrito 08 y Pepe Schekaibán trataría de repetir por el
distrito 22, probablemente enfrentándose a Magda Peraza.
Si, como se afirma, Chucho volviera al palacio municipal el año entrante, Schekaibán
repetiría como secretario de Servicios Públicos.
jlhbip2335@gmail.com





