Interiores/ Por Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam.- Ya no hay pretextos, es la frase que hoy circula en
el medio periodístico tamaulipeco. El jueves pasado, la asamblea
legislativa estatal que preside HUMBERTO PRIETO confirmó el
nombramiento de ANDRÉS NORBERTO GARCÍA REPPER en una
Fiscalía Anticorrupción que hoy llega con el hambre atrasada.
Similar el caso del Fiscal General JESÚS EDUARDO GOVEA
OROZCO, también de ingreso reciente y con una montaña de
expedientes que despachar.
En descargo de GOVEA y GARCÍA REPPER, importa recordar el
blindaje azul que los dos fiscales anteriores, el general del Estado
IRVING BARRIOS MOJICA y el anticorrupción RAÚL RAMÍREZ
CASTAÑEDA, así como el Auditor JORGE ESPINO ASCANIO,
obsequiaron a su antiguo jefe PANCHO CABEZA.
Recordando el dicho clásico pero en el sentido inverso, BARRIOS,
RAMÍREZ y ESPINO fueron más amigos de sus amigos que de la
verdad jurídica. Queda para la historia que sirvieron de tapadera a la
pandilla que saqueó el presupuesto para luego salir por la puerta
trasera, dejando al gobierno en ruinas.
Tan clara era la línea de proteger al viejo régimen que los tres
funcionarios cabezones se aferraron al cargo con uñas y dientes,
pataleando hasta dónde pudieron para alargar su estancia o quedarse
por un periodo más. Pero arriba hubo firmeza y se tuvieron que ir los
tres.
El caso es que ya juró GARCÍA REPPER ante el Poder Legislativo. Lo
que sigue es ponerse a jalar. Y esto incluye, además de GOVEA, al
actual Auditor Superior FRANCISCO NORIEGA OROZCO, caballero
que reemplazó a ESPINO ASCANIO.
Pero a jalar en serio. Los cargos no son becas ni cheques en blanco.
Recordando, además, que el jefe de la pandilla se sigue pitorreando de
la justicia estatal y la federal desde su espacio en redes.
PURGAS PERIÓDICAS
En fin, durante los sexenios de LUIS ECHEVERRÍA y JOSÉ LÓPEZ
PORTILLO, entre 1970 y 1982, la corrupción gubernamental alcanzó
sus picos más altos. Fue la era de oro del patrimonialismo tricolor.
Razón y contexto que explica el arribo de MIGUEL DE LA MADRID,
mandatario de bajo perfil que aterrizó con el lema de la “Renovación
Moral” y le ajustó cuentas a los personeros más destacados del
lopezportillato, ARTURO DURAZO y JORGE DÍAZ SERRANO, exjefe
de la Policía capitalina y extitular de Pemex, entre otros.
Como antes LÓPEZ PORTILLO metió en prisión a los echeverriístas
EUGENIO MÉNDEZ DOCURRO, extitular de SCT, FÉLIX BARRA
GARCÍA (Reforma Agraria) y FAUSTO CANTÚ (INMECAFE).
Justicia limitada, focalizada. Desde luego, ruidosa. Más duro fue
CARLOS SALINAS cuando llega en 1988, en su batida contra el
sindicalismo petrolero, cayendo caciques, funcionarios y algunos
gobernadores. Al mismo ZEDILLO luego le aplaudirían por perseguir a
SALINAS.
Para quienes dicen que las purgas moralizadoras del PRI fracasaron,
importa recordar que los finales apocalípticos sufridos al terminar los
regímenes de DÍAZ ORDAZ, ECHEVERRÍA, LÓPEZ PORTILLO y el
propio DE LA MADRID, en cualquier otro país le habrían costado el
poder al partido gobernante, en las respectivas votaciones de 1970,
1976, 1982 o 1988.
Bajo un sistema electoral medianamente democrático, la sola represión
estudiantil de DÍAZ ORDAZ o las crisis inflacionarias que azotaron a
México habrían ameritado la más estrepitosa derrota electoral.
Pero el PRI se mantuvo algunas décadas más, hasta el año dos mil. Lo
cual permite entender el valor de la vieja frase (“romper para
estabilizar”) atribuida a don CHUCHO REYES HEROLES.
La ruptura como fuente de expectativas ciudadanas, cloroformo que
adormece los deseos radicales de cambio con la vieja esperanza
mexicana de “ojalá y este sí nos salga bueno”.
GOLPES DE MANO
No funcionaron, en efecto, tales ajustes como temas de justicia o
combate a la subcultura de la corrupción. Pero el diagnóstico cambia si
nos detenemos a pensar que este jamás fue el propósito.
Lo que vimos fue una bien calculada estrategia de simulación con fines
de propaganda, para legitimar la permanencia del partido en el poder y
de paso desplegar una purga interna de antiguos rivales o compañeros
incómodos.
Cabe la remembranza hoy que escuchamos desde la cúpula nacional
frases como el que “ningún partido político”, “puede ser un paraguas
para delinquir o para corromperse, eso debe quedar muy claro en el
país” (Mañanera del jueves, en YouTube: https://tinyl.co/4JC0).
Ello, a raíz del más reciente caso, el arresto de DIEGO RIVERA,
alcalde guinda de Tequila, Jalisco, identificado como cabeza local de
una red dedicada a la extorsión y ligada al Cartel de Jalisco Nueva
Generación, tras una investigación detallada de la FGR a cargo de
ERNESTINA GODOY RAMOS y un operativo preciso de la SSPC
donde manda OMAR GARCÍA HARFUCH.
Algo de esto traté en este mismo espacio el miércoles 28 de enero
(Interiores, “El inevitable control interno”, https://tinyl.co/4JC3) cuando
escribí que: “desde CALLES a ZEDILLO, los presidentes se la pasaron
dando golpes de timón, como medidas de control interno para mantener
el rumbo firme, lo cual otorgó a la figura del primer mandatario el aura
de respeto que lo convertiría en fiel de la balanza.”
Quizás no se corrija de golpe la corrupción, pero (oiga usted) la frase
de REYES HEROLES sigue vigente. En efecto, “romper para
estabilizar.”
BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com
WEB: https://lopezarriagamx.blogspot.com





