En Primera Persona/Daniela Plata Flores
El rol de los medios de comunicación es importante cada vez que se cubre una nota sobre
feminicidio, violencia contra la mujer o cualquier caso donde la principal víctima sea una mujer.
Con frecuencia minimizan lo que pasó o incluso justifican que si acudió a una cita, esa es razón
válida para no volver a casa.
Cuando una historia se centra en lo que hizo o dejó de hacer la víctima a dónde fue, con quién
fue o qué decisión tomó, el foco se desplaza hacia ella. Y ese desplazamiento hace que
inconscientemente se genere la duda de si algo en su conducta fue el causal de lo que ocurrió,
o si algo en ella físico o emocional lo provocó.
A eso se le llama culpabilización. Y ocurre todos los días, en medios de comunicación impresos
o digitales.
Incluso hoy se justifican delitos porque las personas comparten su vida en redes sociales, como
si eso fuera motivo para ser agredida, o como si la exposición digital le diera a alguien el
derecho de creer que te conoce y puede violentarte con una palabra o con un acto físico.
Informar con perspectiva de género no significa ocultar datos ni alterar los hechos; es elegir con
conciencia cómo se presentan. Significa preguntarse si el detalle que se destaca en el titular
sirve para entender la magnitud de los hechos, o sirve para juzgar a la víctima. Significa poner
el foco donde corresponde: en la responsabilidad del acto y en el actor del delito, no en los
detalles de la vida de quien lo padeció.
El lenguaje no es neutro. Un titular puede absolver o condenar sin que nadie lo haya decidido
explícitamente; por eso se debe cuidar con ética la elección de cada palabra.
Los medios tienen el poder de nombrar, enmarcar y construir sentido sobre lo que ocurre. Y ese
poder puede usarse para visibilizar la violencia estructural, o puede usarse —involuntariamente
— para reproducirla.
La ONU Mujeres hace un llamado a los medios a cumplir un rol en la construcción de una
sociedad que no discrimine ni sea violenta con las mujeres. Informar bien es posible. No
requiere omitir, sino contextualizar. No requiere proteger a nadie, sino no dañar a quien ya fue
dañada. Es una responsabilidad que no deberíamos seguir esquivando.
dplataf4@gmail.com





