Cynthia Gallardo
La Razón
La calle Décima, en los límites de Tampico y Altamira fue cerrada lo que desató un nuevo conflicto vecinal luego de que habitantes de la colonia Villahermosa colocaran vallas para impedir el paso vehicular como medida de presión ante un problema de escurrimientos de aguas negras y acumulación de basura.
La vialidad, que conecta con la avenida Burton E. Grossman, conocida como Divisoria, es utilizada diariamente por residentes de los fraccionamientos Gema y Valle Dorado, en Altamira, quienes manifestaron su inconformidad a través de redes sociales y solicitaron la intervención de las autoridades para restablecer el tránsito.
La acción emprendida por los vecinos de Tampico busca llamar la atención de las autoridades sobre una problemática que, aseguran, afecta desde hace tiempo a las familias de la colonia Villahermosa.
“El problema está ahí en el canal, toda esa agua viene de ese fraccionamiento. Cuando vienen las lluvias toda la basura de ese fraccionamiento corre por aquí y se mete por acá. La idea es esta valla tapar esa basura que es la que se nos mete a nuestras casas y nos tapa los registros, a manera de presión para el gobierno para que vengan y solucionen”
Los habitantes dicen que los escurrimientos y desechos provenientes de sectores de Altamira terminan afectando calles, registros sanitarios y viviendas de la colonia Villahermosa, por lo que decidieron bloquear el acceso para exigir una solución definitiva.
Asimismo, argumentaron que los residentes de los fraccionamientos altamirenses cuentan con una vía alterna por la calle Novena, por lo que consideran que el cierre no los deja incomunicados.
Sin embargo, la medida ha generado molestia entre quienes utilizan la calle Décima como una de las principales rutas de acceso a sus hogares, situación que ha provocado intercambios de señalamientos entre habitantes de ambos municipios sobre la responsabilidad del problema sanitario.
La controversia no es nueva. Años atrás, vecinos de la colonia Villahermosa colocaron obstáculos en la misma vialidad para reducir la velocidad de los vehículos que transitaban por la zona, al considerar que representaban un riesgo para los menores de edad.
En aquella ocasión, el Ayuntamiento de Tampico ordenó retirar las barreras al determinar que impedían el libre tránsito. Ahora, ante el nuevo cierre, corresponderá a las autoridades municipales evaluar las acciones a seguir para atender tanto el problema sanitario como las afectaciones a la movilidad entre ambos municipios.





