BLANCA PULIDO:
Por Mario Prieto
Esta es la historia de Blanca Estela Pulido Ramírez, una mujer que se define a través de una sola palabra: La música.
Ella es nacida en Tampico, pero con una infancia profundamente arraigada en Ozuluama, Veracruz, ha logrado consolidarse como uno de los referentes más importantes de la cultura y la tradición huasteca, llevando el folclor de su tierra a escenarios nacionales e internacionales.
“Blanca Pulido es una mujer hoy, pero en su tiempo una niña que soñó mucho con la música, con la tradición y que hoy pues de realizado ese sueño” mencionó durante el Podcast “De aquí somos” de la Razón.
Su camino en el arte no fue una casualidad, sino el resultado de un legado familiar de músicos y creadores empíricos que le contagiaron el amor por el huapango. Desde muy pequeña, entre las vacaciones en la casa de su abuelo y las reuniones familiares, Blanca descubrió que su destino estaba marcado por el canto, el baile y la composición.
A pesar de contar con una formación profesional como diseñadora de interiores, la llamada del escenario fue mucho más fuerte. En 1985, decidió tocar las primeras puertas en Tampico para iniciar formalmente su carrera, enfrentando incluso el choque generacional de su padre, un hombre de campo que inicialmente no asimilaba el mundo del espectáculo para su hija.
Sin embargo, su determinación la llevó a profesionalizar el huapango, elevándolo a un nivel de espectáculo completo con vestuarios tradicionales y músicos de primer nivel. Al recordar sus inicios, la intérprete evoca con nostalgia la claridad de sus anhelos infantiles: Ese sueño la llevó a ganar importantes certámenes, como el Segundo Concurso Nacional del Huapango en San Joaquín, Querétaro, y a presentarse en el emblemático programa “Siempre en Domingo” con Raúl Velasco en la década de los setenta.
Con el paso de los años, se convirtió en la carta de presentación cultural de los gobernadores de la región para eventos de trascendencia nacional.
Su voz y su arte traspasaron fronteras, resonando en países como Cuba, Estados Unidos, Canadá, España y Colombia. Para Blanca, interpretar este género nunca fue una decisión basada en la conveniencia económica, sino en una profunda convicción y pasión por dar a conocer las raíces de la zona huasteca.
Pero la vida de la artista no ha estado exenta de tormentas. En el año 2006, a la edad de 44 años, enfrentó el diagnóstico de cáncer de mama en el seno derecho, una dura prueba que amenazó no solo su salud, sino también su identidad y su carrera,justo cuando su cabellera larga se desvaneció con la primera quimioterapia.
Lejos de rendirse o recluirse en la intimidad de su hogar, Blanca tomó la decisión de seguir adelante con una entereza admirable. En pleno tratamiento, continuó cumpliendo con sus compromisos artísticos, llegando a presentarse en un festival internacional en Houston utilizando una peluca.
Al rememorar aquella dura batalla que se prolongó por un año de intensas quimioterapias y radiaciones, la cantante reflexiona sobre su postura ante la enfermedad.
“Fíjate que yo hablo y cuando lo digo yo no soy sobreviviente, soy superviviente. El sobrevivir para mí es que vas encimita de la vida.”
Durante ese proceso de dolor e incertidumbre, la fe jugó un papel crucial para mantenerla en pie. Blanca confiesa que hubo momentos de profunda debilidad física donde sintió que sus propias fuerzas no eran suficientes, pero experimentó un cobijo espiritual que le permitió transitar por la tormenta con paz en el corazón.
La fe de la compositora se fortaleció al experimentar el poder de la oración y el apoyo de miles de personas, conocidos y extraños, que se unieron para pedir por su salud. Sobre esa conexión espiritual y el abandono de sus miedos, Blanca comparte:
“En el momento que tú realmente te abandonas de corazón se lo he compartido. Cuando te abandonas de decir, ‘Señor, aquí estoy.’ Tú decides, no soy yo, padre, eres tú el que decides.”
Hoy, a casi 20 años de haber superado el cáncer, Blanca Pulido sigue activa, con una agenda llena y un sentimiento renovado al cantar. Su experiencia transformó su voz, dotándola de un matiz más profundo y agradecido que el público percibe y ovaciona en cada presentación.
Blanca Pulido continúa siendo una embajadora incansable de la música huasteca. Con el orgullo de llevar a Tampico en el corazón y la tradición veracruzana en la sangre, su vida sigue siendo un testimonio de que, después de la tormenta, siempre hay un nuevo amanecer para cantar con el alma.
NUMERALIA
1985 comenzó formalmente a tocar puertas en Tampico y recibió su primer pago como cantante.
1974 participó en el programa México, Magia y Encuentro de Raúl Velasco tras ganar el segundo lugar en el Concurso Nacional del Huapango en San Joaquín, Querétaro, junto a su primo Moisés Flores Pulido.
2006, a la edad de 44 años, fue diagnosticada con cáncer de mama en el seno derecho, hoy ella se auto llama una súper viviente.
40 años lleva de carrera como cantante, bailadora y compositora, consolidándose como una embajadora de la música y la tradición huasteca.
LA FRASE
“Lo mío es el guapango y pues yo soy feliz haciendo esto que Dios me permite hacerlo día a día…” Blanca Pulido.





