Opinión Económica y Migratoria/Jorge A. Lera Mejía.
1. Coyuntura reciente: migración, remesas y TMEC en clave tamaulipeca
Tamaulipas vive una etapa de transición migratoria marcada por menor flujo irregular, procesos
de repatriación más ordenados y una integración laboral gradual de personas retornadas a la
economía local.
El gobierno estatal reporta que, de aproximadamente 46 mil mexicanos retornados a nivel
nacional, cerca de tres mil son tamaulipecos, con albergues que pasaron de operar cerca de su
límite (hasta seis mil personas) a alojar alrededor de 136 migrantes, muchos ya vinculados a
oportunidades de empleo.
En paralelo, la política migratoria más restrictiva del presidente Donald Trump y la
desaceleración económica en Estados Unidos han generado incertidumbre y presionado la
capacidad de ahorro de los trabajadores migrantes, afectando tanto el número de operaciones
de envío como el monto promedio de las remesas.
Esta combinación explica que 2025 fuera un punto de inflexión, con caída en los flujos, seguido
de 2026 como año de recuperación moderada pero lejos de las tasas de expansión previas.
A nivel nacional, México recibió 19,676 millones de dólares en remesas entre enero y abril de
2026, un incremento de apenas 2.6% interanual, que confirma la entrada a una fase de
crecimiento lento tras el ajuste de 2025.
En los últimos doce meses a enero de 2026, el flujo acumulado se mantuvo prácticamente
estancado alrededor de 61,700 millones de dólares, lo que refuerza la lectura de cambio de
ciclo.
2. Remesas tamaulipecas: resiliencia con vulnerabilidades
Tamaulipas se consolida como receptor relevante de remesas dentro del noreste, por debajo de
Nuevo León pero por encima de Coahuila, apoyado en una larga tradición migratoria hacia
Texas y otros destinos del sur de Estados Unidos.
El estado captó unos 1,001.6 millones de dólares en 2025, y las cifras preliminares de 2026
apuntan a un primer trimestre con aproximadamente 228 millones de dólares, lo que mantiene
su participación en torno a 1.5–1.6% del total nacional.
Los datos desagregados muestran una geografía muy clara de los flujos: Matamoros, Reynosa
y Victoria concentran los mayores ingresos por remesas en el primer trimestre de 2026, con
alrededor de 37.7, 31.9 y 30.4 millones de dólares respectivamente.
Al mismo tiempo, en el sur de Tamaulipas (Tampico, Madero y Altamira) se observó una caída
de 5.4 millones de dólares en el arranque de 2026 respecto al trimestre previo, atribuida al
endurecimiento migratorio, menor ahorro por inflación en Estados Unidos y ausencias laborales
por temor a operativos.
Esta realidad confirma que las remesas siguen siendo básicas para el sustento de miles de
familias y en casi la mitad de los municipios los recursos enviados desde el exterior ya superan
los presupuestos públicos asignados.
En 19 de los 43 municipios, las remesas se han convertido en la principal fuente de
sostenimiento, con casos donde los montos familiares rebasan con creces el gasto
gubernamental local.
3. Política pública estatal: abaratar, bancarizar y vincular migración con desarrollo
Frente a este escenario, Tamaulipas ha avanzado en una agenda de política migratoria que
busca fortalecer el papel de las remesas como palanca de desarrollo, reduciendo costos y
aumentando su seguridad.
El convenio entre el Instituto Tamaulipeco del Migrante y la Financiera para el Bienestar
(Finabien) permite que cerca de 500 mil migrantes tamaulipecos en Estados Unidos envíen
remesas por solo 3 dólares por transacción de hasta 2,500 dólares, favoreciendo envíos más
seguros, baratos y crecientemente bancarizados.
Además de mejorar condiciones para el envío, la administración estatal ha rechazado
señalamientos sobre presunto uso de remesas como vehículo de lavado de dinero por el
crimen organizado, subrayando su bajo monto relativo y su naturaleza familiar.
La estrategia se complementa con mejores procesos de repatriación y esquemas para vincular
a personas retornadas con oportunidades laborales, una prioridad si se considera que
alrededor del 40% de los mexicanos que migran retornan, y que en Tamaulipas los retornados
ya muestran una inserción productiva creciente.
Sin embargo, la política pública todavía enfrenta reto importante: transformar remesas de
ingreso de subsistencia en inversión social y productiva en municipios rurales y ciudades
medias, donde hoy son la “columna vertebral” silenciosa de la demanda local.
El desafío consiste en articular instrumentos financieros, educación económica y proyectos
territoriales que canalicen parte de estos flujos hacia microempresas, vivienda digna,
infraestructura básica y servicios, sin perder de vista su función primaria como red de
protección familiar.
4. TMEC y la manufactura tamaulipeca: integración binacional en revisión
En la dimensión productiva, Tamaulipas participa activamente en el TMEC mediante su sector
maquilador y manufacturero, que concentra cerca del 90% de las exportaciones estatales y
atrae en promedio 1,500 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa.
Aproximadamente el 80% de esta inversión proviene de compañías de Estados Unidos y
Canadá, en ramas como productos eléctricos, electrónicos y partes automotrices,
aprovechando la cercanía con Texas, la red de puentes internacionales y los puertos marítimos.
La novedad de las revisiones anuales del TMEC y la negativa inicial de la administración Trump
a ampliar el convenio han generado preocupación en organismos empresariales como Comce y
Coparmex, que piden proteger específicamente la industria manufacturera.
Voces empresariales en ambos lados de la frontera apuestan por evitar cambios drásticos y
preservar la integración binacional, conscientes de que cualquier alteración de reglas de origen,
salarios de referencia o contenido regional impactaría directamente la plataforma exportadora
de Tamaulipas y los empleos asociados.
En este marco, la resiliencia del tejido manufacturero bajo TMEC es condición para que las
remesas sigan llegando: cuando la maquila y los servicios asociados ajustan empleo por
choques comerciales, el impacto se siente de inmediato en las comunidades de origen de los
migrantes.
Por ello, la defensa del tratado y la modernización de la política migratoria deben verse como
partes de un mismo tablero de desarrollo regional y no como agendas separadas.
5. Líneas de acción de política para Tamaulipas
Con base en esta coyuntura, se perfilan cinco líneas de política pública integradas:
* Conectar migración y desarrollo local en municipios de alta dependencia de remesas.
Aprovechar que en al menos 19 municipios las remesas superan los presupuestos locales para
construir instrumentos de corresponsabilidad fiscal, fondos de coinversión municipal–migrante y
programas de planeación participativa con comunidades transnacionales.
* Ampliar y profundizar la bancarización de remesas. Extender la alianza ITM–Finabien a
esquemas que incentiven ahorro programado, microcrédito productivo y seguros vinculados a
los flujos remesados, manteniendo comisiones bajas y transparencia en las operaciones.
* Impulsar programas específicos para retornados. Diseñar itinerarios de inserción laboral que
integren capacitación, certificación de competencias y vinculación con la industria
manufacturera y de servicios, aprovechando la experiencia y redes de quienes regresan de
Estados Unidos.
* Defender activamente la industria manufacturera en las revisiones del TMEC.
* Articular posición estatal con el sector privado para proteger reglas que sostienen la
competitividad de la maquila tamaulipeca, evitando restricciones que presionen empleo y, en
consecuencia, la estabilidad de las comunidades migrantes.
* Fortalecer estadísticas y evaluación de impacto.
Consolidar un sistema estatal de información sobre migración, remesas y empleo vinculado a
TMEC, capaz de alimentar decisiones en tiempo real y evaluar la efectividad de los programas
de remesas baratas, bancarización y atención al migrante.





