José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
En el 1203 de la calle Francisco Sarabia, en la colonia Primero de Mayo, reina el silencio. Es el mismo que se instaló hace una semana, cuando se conoció la muerte de Dafne, la adolescente de 13 años que asistía al curso de verano de la Academia Militarizada “Doenitz”.
Alrededor del plantel, todo parece indicar que nada ocurrió. El hermetismo domina la zona y una misma frase se repite entre los vecinos: “Yo no sé nada. No escuché nada”. De las poco más de 24 viviendas y us habitantes que rodean la escuela, ninguna rompe ese silencio, apenas interrumpido por el canto de las aves y el zumbido constante de los aparatos de aire acondicionado.
Sobre la calle Francisco Sarabia, el paso continuo de los vehículos marca el ritmo de una jornada cualquiera, en contraste con la quietud que envuelve el inmueble. En la calle Sonora, un transeúnte comenta que en esa parte de la colonia viven principalmente personas mayores. En Pedro J. Méndez, detrás del plantel, el panorama es el mismo.
En la calle Saltillo, un hombre que demuele las piedras de una vivienda recientemente derribada asegura que acaba de llegar a trabajar. Dice que no sabe nada, que no escuchó nada y que se enteró del caso por las redes sociales y los medios de comunicación. Enciende un cigarro y continúa triturando las rocas apiladas entre los restos de la construcción.
La escena se repite en cada esquina. Nadie quiere hablar. Nadie quiere involucrarse. Nadie parece dispuesto a decir más de lo que ya se conoce. En los comercios cercanos prefieren guardar silencio; aseguran que no tienen nada que comentar. Incluso una persona que camina por la zona afirma que ni siquiera sabía que en ese lugar funcionaba una escuela.





