Trópico de Cáncer/ Jesús Collado Martínez
“Un fantasma recorre Europa es el fantasma del comunismo” es la primera frase del Manifiesto
Comunista de Marx y Engels que se publicó en 1848 y en la que se referían a la intensa
persecución en todos los países europeos contra la expansión del comunismo que denunciaba
la explotación de los obreros en plena revolución industrial y que convocaba a los proletarios
del mundo a unirse frente a los poderosos porque no tenían nada que perder mas que sus
cadenas y tenían en cambio todo un mundo que ganar.
En la conmemoración del 250 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, 178 años
después, el mundo esperaba que el Presidente Donald Trump en su estilo arrogante hablaría
del legado democrático de esa revolución de independencia que creó una constitución que
consagra los derechos fundamentales, libertad, igualdad, respeto a los derechos de los
individuos, y la democracia basada en la soberanía popular. La creación de una república sin
monarca ni parlamento, con una presidencia civil electa por la mayoría, con separación de
poderes y estado de derecho, un nuevo modelo de estado que ha sido durante 250 años un
referente obligado de la democracia liberal.
Pero, el presidente norteamericano Donald Trump prefirió hacer una declaración de principios
anticomunista en su discurso pronunciado el 4 de julio en Washington D.C., en el que condenó
insistentemente al comunismo, contraponiendo las libertades de Estados Unidos a lo que llamó
la retórica comunista. Trump afirmó “El comunismo es un fracaso, y siempre lo será. El sistema
comunista es lo opuesto al sistema estadounidense, y el sistema comunista nunca ha
funcionado”, dijo, agregando que se trata de “un cáncer: hay que extirparlo, hay que extirparlo
rápido”.
Sin embargo, omitió hablar de China, Vietnam o Corea del Norte, que son los tres países
gobernados actualmente por partidos comunistas, por lo que tampoco habló de la forma de
elegir a la Asamblea Nacional Popular de China integrada por 3000 diputados que es la que
elige al Presidente de esa nación, y es ajena totalmente a nuestra concepción de la
democracia, y en consecuencia tampoco hizo mención a que la economía de esos 3 países
tiene un valor de 20 billones de dólares y representa el 20% del PIB total de acuerdo con los
datos el Banco Mundial en contraste con los 30 billones de dólares que vale la economía de
Estados Unidos.
Trump dedicó su discurso hablar del comunismo como una amenaza interna y actual en los
Estados Unidos, refiriéndose en forma velada, pero que no deja lugar a duda, a los socialistas
demócratas del Partido Demócrata que, de hecho, representa Zohran Mamdani el Alcalde de la
Ciudad de Nueva York y a los precandidatos demócratas a representantes en distintos distritos
de ese estado y en el país, a quienes Trump acusa de usar el nombre de socialistas
demócratas porque suena mejor, para no decir que son comunistas infiltrados a quienes hay
que combatir de inmediato, afirmando que el no permitirá “que esa amenaza vuelva a sacar su
fea cabeza aquí mismo en Estados Unidos ”
El resultado ha sido un relato, en el aniversario de la independencia de la nación más
poderosa, que privilegia la confrontación anticomunista y la exaltación de la fuerza militar por
encima de la reflexión sobre las instituciones democráticas que distinguieron el nacimiento de
los Estados Unidos con la creación de una república de ciudadanos frente a las monarquías de
súbditos y parlamentarios sometidos de Europa. Trump resucita el fantasma del comunismo en
el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos, no frente a las potencias
comunistas del presente, sino frente a una fracción de la izquierda de su propio país.





