Por Staff
La Razón
José Antonio Castillo Ramírez, elemento del Cuerpo de Bomberos de Tampico, acumula más de dos décadas de experiencia en la captura y manejo de cocodrilos moreletii, incluso desde antes de que estos saurios comenzaran a ser vistos con mayor frecuencia en las lagunas de la zona sur de Tamaulipas.
Recordó que su primera captura ocurrió hace más de 20 años, cuando atendió el reporte de un cocodrilo de más de dos metros que una familia mantenía como mascota en un domicilio de la colonia Hidalgo.
“Si mal no recuerdo, fue en la colonia Hidalgo y ese era un cocodrilo que tenía como mascota una familia. Tenía un tamaño de más de dos metros. Me acuerdo de que lo tenían en una especie de pileta”.
Desde entonces, Castillo Ramírez ha participado en la captura de alrededor de 30 cocodrilos de diferentes tamaños, desde crías hasta ejemplares de aproximadamente tres metros de longitud, sin que hasta ahora haya sufrido algún accidente durante estas labores.
“Crías hasta grandes, a lo mejor 20, 30 cocodrilos que me ha tocado; 30 cocodrilos de diferentes tamaños”.
Sin embargo, reconoció que enfrentarse a un ejemplar de gran tamaño representa un riesgo debido a la fuerza y al comportamiento impredecible de estos animales. Explicó que un cocodrilo adulto puede alcanzar un peso cercano a los 200 kilogramos y que para su captura y traslado se requiere la participación de al menos cinco bomberos.
“El temor siempre existe, el riesgo también. Los animales son impredecibles; a veces parece que están quietos, pero de repente reaccionan muy violentos. No hay que tener la confianza de que lo tenemos quieto o sujetado y creer que ya se rindió. A veces tienen una reacción violenta, llegan a golpear con la cola dentro de la camioneta y causa temor recibir un golpe de un animal”.
Una vez capturados, los cocodrilos son trasladados al cuartel de Bomberos y posteriormente entregados a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), instancia encargada de determinar su destino conforme a los protocolos establecidos.
Castillo Ramírez señaló que su experiencia se complementó con capacitación especializada impartida por la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), en la Casa de la Naturaleza, así como por el programa SOS Cocodrilo, a través de su coordinador, César Cedillo Leal, quien les enseñó técnicas y herramientas para facilitar la captura y manejo de los saurios.
Finalmente, reconoció la trayectoria de su compañero Joel Bustos, quien recientemente se jubiló después de 35 años de servicio en la corporación y quien, recordó, tuvo la oportunidad de acompañar y aprender del reconocido experto en fauna silvestre Steve Irwin.




