En visto| Dora de la Cruz
La nacionalidad mexicana , entra ahora como una condición para quienes buscan gobernar
México. La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Senado una iniciativa de reforma
constitucional para permitir solo vínculo jurídico con el Estado mexicano, como requisito para
quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de
Gobierno de la Ciudad de México; la reforma modificaría las reglas de acceso a estos cargos.
La propuesta no busca eliminar el derecho de las y los mexicanos a tener otra nacionalidad,
sino establecer una condición, para quienes quieran gobernar, por un tema de soberanía y
defensa nacional.
Algunos oficialistas del cabecismo, pretenden endilgar esta reforma al ex gobernador Francisco
García, para “impedirle” llegar a la Presidencia de la República, engrandeciendo a quien no
tiene la mínima posibilidad siquiera de buscar un cargo de elección popular en México, por
tener una orden de aprehensión activa, es decir es considerado un prófugo de la justicia,
evadido en “su otro país”, los Estados Unidos de Norteamérica.
La reforma llega en un momento muy particular en México, asociado con los intentos de
intromisión del gobierno estadounidense, en temas que son mera competencia de las
autoridades mexicanas, y como parte lo que la Presidenta está preparando, para jurídicamente
hacer frente en la defensa de la soberanía mexicana y del pueblo mexicano.
La propuesta, busca establecer una condición para quienes quieran buscar estos cargos de
elección popular; tendrían que renunciar a su segunda nacionalidad para demostrar su lealtad y
compromiso con la soberanía nacional.
En Tamaulipas, por ser un estado vecino con el estado de Texas, EE UU, en las ciudades
fronterizas es común la doble nacionalidad; algunos miembros de la población fronteriza,
cruzaban el puente internacional, para que las y los hijos nacieran de aquel lado; hoy son otras
condiciones, por el endurecimiento de las medidas migratorias impuestas por el actual gobierno
estadounidense.
Algunos políticos de la frontera, de todos los partidos políticos, allá nacieron; así llegaron a
puestos y cargos de alto nivel, vaya, llegó el ex gobernador del Partido Acción Nacional;
también está su cuñado, José Ramón Gómez Leal; el edil de Reynosa Carlos Peña, tiene su
residencia allá, en “los McAllen”; son varias las figuras políticas que llegan con este estatus, de
ese derecho, que tiene todo ciudadano y ciudadana.
El tema central de esta reforma es que hay nuevas reglas para acceder al poder, así como de
defensa de la soberanía, de lealtad al pueblo mexicano, porque como dicen, “no pueden servir
a dos amos”, cuando se trata de gobernar a un país o un estado.
Por eso romper jurídicamente con ese lazo, aunque no sería garantía de lealtad, si habría un
filtro y no se repitieran historias como las que Tamaulipas puede contar hoy, con un ex
gobernador que se blinda con su nacionalidad estadounidense.
Esta ley que es probable que pronto se apruebe, afectará políticamente a las y los políticos de
Tamaulipas, que andan detrás de la candidatura de Morena a la gubernatura, pero ¡qué
lástima!, tienen la doble nacionalidad; así que la lista se hace más corta, entre la ley contra el
nepotismo y esta última reforma.
Parece que cada vez habrá más filtros para llegar al poder. El verdadero reto será que las
reglas se apliquen por igual, sin excepciones ni consentidos.





