LABERINTOS DEL PODER/José Azpeitia
“Las elecciones no se ganan, las elecciones se pierden…”
Frase popular
Hace pocos días –una disculpa por escribir estas líneas a toro pasado
pero el tema conserva plenamente vigencia– el Instituto Nacional
Electoral dio a conocer que en el proceso del 2027 manejará un
universo de alrededor de 800 mil consultas para tratar de detectar en
los candidatos que en esos comicios participen, posibles vínculos con
la delincuencia.
Resulta obvio que ni los dioses del Olimpo, si existieran, podrían sacar
adelante esa cifra descomunal en el tiempo que la ley les asignó, por lo
que el mismo INE también dio a conocer que en esa tarea coadyuvarán
organismos como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la
Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Centro Nacional de
Inteligencia, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la
Fiscalía General de la República (FGR). ¿Se oye bien, verdad?
Pero algo no cuadra en todo esto.
Desde su parto, los resultados de esta revisión serán mantenidos en
una secrecía digna de un asunto de Estado. Sólo los partidos tendrán
esa informacion y la manejarán a su libre albedrío, conforme a sus
intereses o si las hubiera, complicidades.
“Tenemos que garantizar esa secrecía de la información para que no se
maneje en términos negativos políticamente”, subrayó Guadalupe
Taddei, presidenta del INE.
Permítame una expresión teológica: Válgame Dios.
Las preguntas caen en cascada.
¿Negativos políticamente? ¿No es el objetivo de esa revisión evitar que
lleguen malandrines a buscar el voto? ¿No es impedir que los
ciudadanos sean engañados por los partidos? ¿Por qué dejar en
manos de esos clanes la decisión de separar o mantener a los
malvivientes de la posibilidad de gobernar o ser parte de un gobierno?
¿Por qué debe esperar el votante hasta sufrir un daño para enterarse
de lo que deberían saber de antemano?
¿Para qué demonios le sirve al ciudadano todo ese circo de nombres y
autoridades si de filtro contra la delincuencia sólo tendrá el aspecto?
Sí, como reza un viejo dicho: Servirá para nada, para nada y para
pura…lo dejó a su respetable imaginación…
UAT Y LAS BUENAS NOTICIAS
Ayer me encontré con una buena noticia. Para muchos, excelente.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas pondrá en marcha una
escuela preparatoria en Tampico, que iniciará sus actividades en unos
días más. El 17 de este mes para ser exacto.
Para quien esto escribe tiene un valor especial, porque pertenezco a la
legión de estudiantes que tuvimos que pagar escuelas particulares de
nivel medio superior para llegar a las aulas de la UAT, espacios que
también muchos no llegaron a conocer por las onerosas mensualidades
que significaba –imagino que siguen siendo aún– cursar esos estudios
en uha “prepa” privada. Ahora, a cortísimo plazo, la máxima casa de
estudios tamaulipeca abrirá en el puerto jaibo una nueva puerta
accesible para quienes sueñan con ser profesionales universitarios.
Bien por nuestra Alma Mater y por su rector Dámaso Anaya, por ofrecer
un escalón de ascenso a esas generaciones de jóvenes. Eso es en los
hechos sembrar vidas útiles para el futuro, no clichés políticos
electoreros…
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