Por Cynthia Gallardo
La Razón
Con orgullo y emoción, Jesús Alejandro Baltazar Garza dejó por un momento el uniforme escolar para convertirse en Vicente Guerrero y marchar por las calles de Tampico durante el desfile conmemorativo por el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México.
El estudiante de la Telesecundaria Benito Pablo Juárez García portó un uniforme inspirado en el héroe insurgente y compartió con sus compañeros una experiencia que, más allá de formar parte de un desfile, buscó acercarlos a la historia de México y fortalecer su identidad nacional.
“Es un orgullo caracterizarme de uno de los Héroes de la Patria, que dio su vida por nuestro país”.
Jesús Alejandro formó parte del grupo de estudiantes que participaron en el contingente de su escuela. Desde las 7:30 de la mañana, las y los adolescentes llegaron al punto de concentración para prepararse antes de iniciar el recorrido que llevó a los participantes desde la Plaza de las Artes hasta el Centro Histórico de Tampico.
Julio César Jaimes Salinas, director de la Telesecundaria Benito Pablo Juárez García, explicó que 50 estudiantes de entre 12 y 15 años participaron en las actividades con el propósito de fomentar entre las nuevas generaciones la identidad nacional, el patriotismo y los valores cívicos.
“Vitorear a los héroes que nos dieron libertad: ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Allende!, en la marcha; además, moverán aros, conos y banderines”.
La participación de las y los estudiantes también implicó varios días de preparación. Sergio Gelasio González, maestro del plantel, explicó que utilizaron materiales económicos y elaborados por ellos mismos para preparar los elementos que llevaron durante el recorrido.
“Aros, aditamento con papel china, pompones… les llevó ensayar algo representativo una semana”.
Entre colores, banderines, pompones y caracterizaciones de personajes históricos, las y los estudiantes avanzaron por las calles de Tampico ante la mirada de sus familias y de quienes acudieron a presenciar el desfile.
Para las autoridades educativas del plantel, el esfuerzo no fue solamente de las y los adolescentes, sino también de sus madres y padres, quienes respaldaron su participación y estuvieron presentes desde temprano.
Así, mientras Jesús Alejandro caminaba vestido como Vicente Guerrero, la historia dejó por un instante las páginas de los libros para tomar las calles y convertirse en una experiencia vivida por las nuevas generaciones.





