Sesgos y más/Mario Prieto
Los jóvenes y hasta personas adultas han emigrado los celos a las redes sociales, hablamos que son motivos de pleitos y hasta rompí miento de relaciones, hasta de divorcios para los que están casados, sus
publicaciones.
Por eso hay personas que tienen miedo de publicar una foto o un comentario en Facebook y , dejan de hacer lo que están haciendo, para no dejar en visto al
Amor de su vida, por qué puede tener serios problemas.
Los autores : Guadalupe del Carmen Sarquiz-Garcia, Julián Méndez-Rizo y José Luis Rojas-Solís — Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). El artículo se titula “Roles de género, mitos del amor, dependencia y ciberviolencia de pareja de universitarios”, publicado en 2025. Los investigadores estudiaron a 589 jóvenes universitarios de Puebla para conocer la relación entre los mitos del amor romántico, la dependencia emocional y la ciberviolencia. Los resultados muestran una asociación entre la idealización del amor, la dependencia y conductas digitales de control y agresión dentro de las relaciones. El trabajo resulta especialmente útil para tu columna porque permite cuestionar aquellas conductas que algunos jóvenes interpretan como demostraciones de amor —estar pendiente permanentemente de la pareja, exigir explicaciones o querer controlar sus relaciones— pero que pueden convertirse en mecanismos de vigilancia digital.
Mientras que los autores : Rosa María Huerta Mata — Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Escuela Superior de Actopan. Su artículo se titula “Control coercitivo social como factor de riesgo de violencia de pareja”, publicado en 2022. La investigadora realizó un estudio cualitativo con 48 estudiantes universitarios de Psicología y Derecho, mediante grupos focales, y encontró que tanto hombres como mujeres pueden ejercer mecanismos de control sobre sus parejas, aunque con características diferentes. Un hallazgo particularmente importante para tu tema es que las tecnologías y aplicaciones como WhatsApp y el teléfono celular pueden convertirse en instrumentos para supervisar a la pareja, exigir respuestas, controlar sus interacciones sociales o presionarla para que no conviva con determinadas personas. Es probablemente el artículo que mejor encaja con una columna sobre la idea de que “si me amas, tienes que contestarme”.
Y los autores : Fabiola Peña Cárdenas, José Luis Rojas-Solís y Paola Valeria García Sánchez — Universidad Autónoma de Tamaulipas, Universidad Autónoma de Nayarit y Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El artículo lleva por título “Uso problemático de internet, cyberbullying y ciber-violencia de pareja en jóvenes universitarios”, publicado en 2018. El estudio analizó a 456 estudiantes de universidades mexicanas de entre 17 y 30 años y encontró relaciones entre el uso problemático de Internet, el cyberbullying y la ciberviolencia dentro de las relaciones de pareja. Los autores plantean que las conductas violentas que se desarrollan mediante las tecnologías también pueden trasladarse al noviazgo, lo que permite entender que el celular y las redes sociales no son únicamente herramientas para comunicarse con la pareja: también pueden emplearse para vigilar, acosar, presionar o ejercer control.
Al final, parece que el amor entre muchos jóvenes dejó de medirse por la confianza y empezó a medirse por la última conexión, por las palomitas azules y por la velocidad con la que se responde un mensaje.
El problema no es el WhatsApp, el Instagram o el TikTok, sino la forma en que se utilizan para vigilar, reclamar y controlar a la pareja. Revisar quién le dio like, preguntar por qué estaba en línea o exigir una respuesta inmediata no debería confundirse con
cariño.
Los celos siempre han existido, pero ahora tienen herramientas digitales que los hacen más intensos y permanentes. Antes el reclamo podía quedarse en una discusión cara a cara; hoy puede seguir durante todo el día a través del celular. Un estado, una fotografía, un comentario o una persona nueva entre los seguidores puede convertirse en motivo de pleito. Y cuando una relación depende de estar comprobando dónde está la otra persona, con quién habla o por qué no contestó, ya no estamos hablando de confianza, sino de vigilancia.
Así es que tome nota.





