El Faro/Francisco De Asís
Claudia Sheinbaum terminó su Segundo Informe con una frase difícil de cuestionar: “Vamos mejor y tenemos rumbo, porque ese rumbo lo marca el pueblo”.
Tomémosle la palabra.
Dejemos por un momento el discurso presidencial y preguntémosle al INEGI cómo va México. Después preguntémosle al pueblo cómo lo está viviendo.
Hay datos favorables. La inflación anual fue de 3.12% en julio y el PIB creció 2.1% respecto al segundo trimestre del año anterior. La desocupación se mantiene alrededor de 3%. Hay que reconocerlo.
Pero las cifras necesitan contexto.
Más de la mitad de la población ocupada trabaja en la informalidad. Y esto es importante para el pueblo, el ingreso promedio mensual de un trabajador formal fue de 15,204 pesos; el de uno informal, 8,364. Además de carecer generalmente de seguridad social y de las prestaciones de un empleo formal.
Eso no es una tasa de desempleo que se pueda presumir.
La presidenta destacó también un récord: 34,968 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre. Es cierto. Lo que faltó decir es que 88.5% correspondió a reinversión de utilidades de empresas ya instaladas y solamente 7.8% a nuevas inversiones. Reinvertir demuestra disposición para permanecer; invertir capital nuevo, para ampliar la apuesta.
La economía crece, pero modestamente. Y eso importa cuando Hacienda proyecta que la deuda pública, en su medición más amplia, llegará este año a 54.7% del PIB y que los requerimientos financieros del sector público serán equivalentes a 4.1%. Sin mayor crecimiento, reducir déficit y deuda se vuelve cada vez más difícil.
No estamos ante una crisis económica. Estamos ante una economía que necesita crecer bastante más.
¿Y que dice el pueblo?
El gobierno informa que el promedio diario de homicidios dolosos disminuyó 51% desde septiembre de 2024. Es un avance importante. Y la percepción ciudadana también mejoró.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI señala que la percepción de inseguridad bajó de 63.2% en junio de 2025 a 59.8% en junio de este año. La disminución es estadísticamente significativa.
Vamos mejor.
Pero 59.8% significa también que seis de cada diez habitantes de las ciudades estudiadas todavía consideran inseguro vivir en ellas. Entre las mujeres son casi dos de cada tres. El 70.3% se siente inseguro al utilizar un cajero automático en la vía pública y 63.4% al caminar por las calles.
Y seguridad no es solamente homicidio.
Según el SESNSP, la extorsión en México alcanzó su nivel más alto en los últimos 11 años durante el primer semestre de 2026.
La ENSU pregunta también por aquello que las personas encuentran todos los días. En marzo, 98.3% identificó algún problema en su ciudad. El 59.2% señaló fallas y fugas de agua; 52.1%, delincuencia, y 51.4%, hospitales saturados o con servicios deficientes.
El Informe habló de hospitales, centros de salud, quirófanos y más consultas. Pero cuando la mitad de la población urbana continúa señalando hospitales saturados o deficientes, existe una distancia entre lo realizado y el resultado que llega al ciudadano.
Es lo que vive el pueblo.
Y aquello que no se dijo o no se explicó suficientemente.
No se habló de la acusación presentada por la justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios y exfuncionarios por sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Cuando en mayo le preguntaron a la presidenta si su gobierno había investigado previamente a Rocha, respondió: “No, que yo tenga conocimiento”.
El Informe sí registró 3,109 casos de huachicol fiscal detectados. Pero explicó mucho menos sobre las redes de contrabando de combustibles que investiga la propia FGR y que han alcanzado a mandos de la Marina. Hay investigaciones, acusaciones y detenciones.
También existen testimonios dentro de esas investigaciones en los que han aparecido referencias que alcanzan al entorno familiar del expresidente López Obrador.
Hay que decirlo con claridad: una acusación no es una sentencia; un señalamiento tampoco demuestra culpabilidad. Todos conservan su presunción de inocencia.
Precisamente por eso hay que investigar.
Un Informe de Gobierno necesariamente selecciona cifras. El problema aparece cuando esa selección modifica la fotografía. Las verdades a medias pueden desorientar más que las mentiras: conservan aquello que es cierto y dejan fuera lo que podría cambiar nuestra conclusión.
“Vamos mejor y tenemos rumbo, porque ese rumbo lo marca el pueblo”, dijo Claudia Sheinbaum.
Pero cuando el propio gobierno pregunta a los mexicanos cómo están viviendo, seis de cada diez se sienten inseguros; uno de cada siete hogares ha sufrido extorsión; seis de cada diez encuentran problemas con el agua y la mitad señala hospitales saturados o deficientes.
Y es lo que vive el pueblo. Es lo que dice el pueblo.
¿Lo escuchará la presidenta?.





