RAZONES/Martha Irene Herrera
Regresar a clases nunca ha sido barato, pero este año para muchas familias hacer que sus hijos vuelvan a las aulas con todo lo necesario se convirtió, otra vez, en una auténtica prueba de resistencia para el bolsillo.
Porque no se trata solamente de comprar un par de cuadernos y unos lápices. Hay que surtir listas completas, comprar colores, pegamento, tijeras, reglas, juegos de geometría, libretas, material adicional que solicitan los maestros y, en muchos casos, reponer la mochila. Después vienen los uniformes, los zapatos, los tenis y todo aquello que parece multiplicarse cuando en casa hay más de un hijo estudiando.
Hay familias que este regreso a clases tuvieron que desembolsar alrededor de 3 mil pesos o más solamente para completar los útiles, mientras que otras reportaron gastos de hasta 5 mil pesos, dependiendo del grado y de lo que les fue solicitado.
Y si además se trata de escuelas particulares, la cuenta se vuelve todavía más pesada con inscripción, colegiaturas, uniformes deportivos, zapatos y otros gastos que se acumulan al comenzar el ciclo.
Ahí están las madres y padres comparando precios, buscando ofertas, comprando lo más económico, reutilizando mochilas y tratando de estirar cada peso para que a sus hijos no les falte lo indispensable.
Por eso resulta cuando menos peculiar que, precisamente en este contexto, un diputado local haya encontrado una manera bastante particular de contribuir a la economía familiar.
El pasado lunes 31 de agosto, día del inicio del ciclo escolar 2026-2027, el diputado local de Morena Claudio de Leija Hinojosa acudió a la Escuela Primaria Francisco I. Madero, en Ciudad Madero, y entregó dos lápices de madera por estudiante.
Sí. Dos lápices. Y no es que un lápiz no sea útil. Por supuesto que lo es.
El asunto es otro. El diputado decidió difundir como un logro la entrega de esos lápices, acompañando las imágenes con fotografías y video del momento y un mensaje sobre el regreso a clases, el esfuerzo de los padres y el futuro de los estudiantes.
La escena adquiere todavía más sabor cuando se recuerda que ese mismo día, en esa misma escuela, autoridades estatales anunciaron que en Ciudad Madero serían entregados 20 mil 477 paquetes de útiles escolares, con una inversión de 9.9 millones de pesos.
Y entonces uno se pregunta:
¿En serio? ¿Eso es lo que un diputado local considera digno de presumir? ¿Dos lápices?
Después de las críticas, el propio legislador explicó que los lápices fueron donados, por lo que ni siquiera se trata de cuánto salió de su bolsillo.
Pero ahí está precisamente el punto.
No se cuestiona que haya regalado los lápices. Se cuestiona que haya convertido dos lápices en una hazaña política.
Porque si alguien quiere hacer un gesto de solidaridad, adelante. Toda ayuda sirve.
Pero una cosa es entregar dos lápices a un niño y otra muy distinta es organizar la fotografía, grabar el video, publicarlo en redes y presentarlo como una acción relevante de apoyo a los estudiantes.
Y aquí el asunto adquiere todavía más relevancia porque Claudio de Leija repite en el cargo.
No es un político que apenas esté conociendo la realidad de Ciudad Madero. Es un legislador que ya conoce las necesidades de la población y que, además, tiene otras aspiraciones políticas en este municipio.
Por eso sorprende que tenga tan poco sentido de proporción. Un diputado local tiene otras herramientas para ayudar: legislar, gestionar, fiscalizar, representar y buscar soluciones para los ciudadanos.
Si además quiere entregar apoyos, qué bueno.
Pero presumir dos lápices donados como una gran aportación escolar, en un momento en que las familias enfrentan tantos gastos, no parece austeridad.
Parece falta de sensibilidad.
Quizá Claudio de Leija quiso demostrar que en Morena también saben ahorrar.
Y vaya que lo consiguió.
Tan bien ahorró que el apoyo escolar cupo completo en una mano. Dos lápices.
Eso fue todo.Y todavía hubo fotografía.
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