Cynthia Gallardo
La Razón
Desde hace más de cuatro décadas, Patricia Hernández Leyton mantiene viva una tradición que cada septiembre llena de color las calles del Centro Histórico de Tampico: la venta de artículos alusivos a las Fiestas Patrias.
Originaria de Veracruz y residente de Tampico, cada año instala su puesto en el cruce de las calles Emilio Carranza y Fray Andrés de Olmos en el primer cuadro de la ciudad, donde ofrece desde vestidos y blusas para niñas hasta sombreros, diademas y moños con motivos mexicanos.
Explicó que entre los productos con mayor demanda se encuentran los vestidos infantiles, principalmente para bebés y niñas, cuyos precios van de los 80 a los 120 pesos.
“La demanda son los vestiditos para los niños, la talla cero y va variando y las blusitas para las niñas… los costos de 80 pesos, 100, 110, 120, no damos caro”
Patricia Hernández señaló que parte de su mercancía la adquiere en la Ciudad de México y Oaxaca.
Los sombreros tienen precios de entre 70 y 200 pesos, dependiendo del tamaño, mientras que las blusas bordadas a mano para niñas y mujeres van de los 110 a los 250 pesos.
También ofrece diademas, moños y otros accesorios para quienes buscan celebrar las Fiestas Patrias con algún detalle alusivo a las tradiciones mexicanas.
Sin embargo, pese a que septiembre suele representar una buena temporada para este tipo de comercio, este año las ventas no han respondido como esperaba y apenas alcanzan alrededor del 40 por ciento.
“Venta muy baja… cada año tenemos venta muy bien aunque regresen a clases. Yo no veo el fervor patrio. La gente no tiene dinero, no sé qué está pasando. Algo no tenemos ni el 40, ya se va a acabar, a estas fechas mi puesto ya está vacío”
La comerciante permanecerá con su puesto hasta el miércoles 16 de septiembre. Desde el primero de este mes inicia actividades alrededor de las 8:30 de la mañana, con la esperanza de que en los últimos días de las Fiestas Patrias mejore la afluencia de compradores.
Después de más de 40 años, Patricia continúa apostando por una actividad que, además de representar su sustento, forma parte del paisaje tradicional de septiembre en el Centro de Tampico.





