Por Raúl López García
La Razón
La pandemia todavía pesa sobre las aulas de Tamaulipas: el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, estimó que el sistema educativo arrastra entre 10 y 14 años de rezago, mientras una nueva problemática se hace visible entre los estudiantes: ansiedad, depresión, bullying, acoso, pleitos y consumo de sustancias.
El funcionario explicó que los resultados de la prueba PISA 2025 ya reflejan parte del impacto que dejó el cierre prolongado de las escuelas, pero advirtió que las consecuencias no se limitan al aprendizaje académico. La generación que vivió el confinamiento en su infancia o adolescencia ahora enfrenta problemas socioemocionales que también están llegando a los planteles.
“Los expertos decían: quizá con la pandemia vamos a retroceder 30 años en la educación. Ya nos dimos cuenta de que no son 30 años de atraso, pero sí son entre 10 y 14 años de atraso”, señaló.
Frente a este escenario, Tamaulipas prepara un cambio en la atención escolar: secundaria y preparatoria tendrán dos horas adicionales destinadas al trabajo socioemocional, como parte del programa ABC de las Emociones, con actividades enfocadas en convivencia, valoración y bienestar de los estudiantes.
Valdez García reconoció que la recuperación académica continúa. De acuerdo con los resultados de Tamaulipas Aprende, evaluación que se aplica en tercero y sexto de primaria y tercero de secundaria en español, matemáticas y ciencias, el promedio estatal registra un avance de 10 puntos en las tres áreas durante los cuatro años de seguimiento.
Sin embargo, el propio secretario advirtió que el avance todavía no significa que el problema esté resuelto. Actualmente, dijo, alrededor del 40 por ciento de los estudiantes se encuentra en los niveles 2 y 3, mientras la meta es llevar a más del 70 por ciento al nivel 1.
La dimensión del diagnóstico también contrasta con PISA: mientras esa evaluación internacional contó con 323 estudiantes de seis preparatorias y una secundaria de Tamaulipas, Tamaulipas Aprende fue aplicada a 156 mil alumnos, lo que permite al estado obtener un diagnóstico mucho más amplio de sus estudiantes.
A la par del reforzamiento académico, la Secretaría de Educación distribuyó 8 millones de guías para el programa ABC de las Emociones. El objetivo, explicó Valdez García, es que la escuela deje de atender únicamente el aprendizaje cognitivo y también se convierta en un espacio donde los adolescentes se sientan valorados, seguros y parte de una comunidad.
El secretario sostuvo que la recuperación será gradual y que el reto no sólo consiste en recuperar conocimientos perdidos, sino en atender las consecuencias emocionales que dejó el confinamiento. “La escuela que antes no se hacía cargo de eso, si nada más se hacía cargo del dominio cognitivo, ahora también se tiene que hacer cargo del dominio emocional”, afirmó.





