Sesgos y más/ Mario Prieto.
El no contestar el Celular a sus padres y familiares se ha convertido en una expresión de rebelión para los jóvenes de los 16 a los 22 años: tampoco responden mensajes, prefieren dejarlos en visto con las palomitas azules.
O, de plano, toman la decisión de quitar su registro de última vez para estar prácticamente “no” localizados para sus padres, y en el caso de los hombres exclusivamente, lo hacen para no rendirle cuentas a sus
novias.
De acuerdo con el artículo de nombre “Los jóvenes, la comunicación afectiva y las tecnologías: entre la ritualización de la expresión y la regulación emocional”, publicado en Intersticios Sociales. Las autoras son
Zeyda Rodríguez Morales y Tania Rodríguez Salazar — Universidad de Guadalajara donde uno de los hallazgos menciona que los jóvenes piensan que los mensajes permiten responder cuando uno quiera, mientras que una llamada exige una reacción inmediata.
Hoy en día los jóvenes batallan para expresar sus sentimientos y prefieren esconderse detrás del Whats App para poder responder cuando ellos lo consideran necesario, o tal vez nunca hacerlo, sobre esto las investigadoras
María Elena Gutiérrez-Rentería, Josefina C. Santana-Villegas y Martha Pérez-Ayala — Universidad Panamericana encontraron que WhatsApp era utilizado por 87 % de los participantes y que los mensajes mediante esta aplicación constituían uno de los principales medios de comunicación entre los jóvenes.
Encontrando también que el
aparato originalmente diseñado para hablar ahora es utilizado preferentemente para escribir, enviar imágenes, audios y comunicarse mediante aplicaciones.
En un tercer artículo analizado que lleva por título “¿Por qué usar WhatsApp? Se menciona que los jóvenes lo prefieren por qué han detectado que es un medio de comunicación rápido y fácil de utilizar; además, observaron que mientras más jóvenes son las personas, mayor es el tiempo dedicado a WhatsApp.
Además este artículo detalla preferencia juvenil por los mensajes no puede explicarse únicamente como “flojera” para contestar llamadas. Hay una transformación de hábitos: rapidez, facilidad, capacidad para decidir cuándo responder y control de la interacción hacen que la mensajería resulte más atractiva.
En conclusión los jóvenes prefieren mensajes porque 1) controlan cuándo responder, 2) pueden pensar y corregir lo que van a decir y 3) pueden comunicarse mientras realizan otras actividades. Las llamadas, en cambio, demandan atención inmediata y exponen directamente el tono de voz y las emociones.
Y finalmente entendemos que Los jóvenes no dejaron de usar el teléfono; simplemente dejaron de utilizarlo para hablar





