José Luis Rodríguez Castro | Expreso La Razón
Gonzalo salió de casa por unos pesos y terminó luchando por su vida.
Horas antes había sido contratado para trabajar en una obra de construcción relacionada con el nuevo Chedraui Selecto, sobre la avenida Hidalgo, en Tampico. No tenía un empleo fijo. Como muchas veces, salió en busca de una oportunidad para llevar dinero a casa.
Le ofrecieron menos de 500 pesos por el día.
Aceptó.
Después vino la caída. Gonzalo cayó desde una altura aproximada de 15 metros mientras trabajaba en la obra. El golpe pudo haberle costado la vida, pero sobrevivió.
Ahora permanece internado en el Hospital General de Tampico “Dr. Carlos Canseco”, donde su familia espera que los médicos determinen el alcance de las lesiones.
“Es un verdadero milagro que esté vivo”, dice Anahí García Fernández, su esposa.
La caída le provocó una fractura pélvica y lesiones que mantienen en alerta a su familia. En un hospital privado les informaron que una posible cirugía tendría un costo de entre 100 mil y 150 mil pesos.
No podían pagarlo. Por eso decidieron trasladarlo al hospital público.
Pero la preocupación no terminó con su llegada al Canseco.
Anahí cuenta que a Gonzalo le detectaron líquido en el abdomen y que incluso tuvo dificultades para orinar, por lo que tuvieron que colocarle una sonda.
“Me preocupa demasiado”, dice.
Su temor es que alguno de los golpes haya provocado una lesión interna que inicialmente no fuera visible.
Mientras espera atención y estudios, Gonzalo permanece consciente. Sabe lo que ocurrió. También sabe que en casa lo esperan sus dos hijos: uno de nueve años y otro de siete.
Ellos son, dice Anahí, su adoración.
Gonzalo es el principal sostén de la familia. Antes de aceptar ese trabajo eventual se dedicaba principalmente a la pesca, pero la reducción de oportunidades lo llevó a buscar otras formas de obtener ingresos.
Ha trabajado en distintos oficios: pintura, costura y otros trabajos que aparecen cuando hay oportunidad.
Esta vez encontró empleo en una obra.
Y terminó en el hospital.
Anahí asegura que Gonzalo y otros trabajadores no contaban con seguridad social. También afirma que, tras el accidente, representantes de la empresa solamente cubrieron cinco mil pesos correspondientes al ingreso inicial al hospital privado.
Después, asegura, dejaron de hacerse responsables.
“Él estaba ahí trabajando”, reclama.
La familia identifica a uno de los contratistas como Alberto Díaz y menciona a otra persona, Alejandro Martínez, aunque Anahí reconoce que no tiene certeza sobre los nombres completos ni sobre quién era el responsable directo de la obra.
Lo que sí tiene claro es que, después del accidente, nadie volvió para preguntarle qué necesitaban.
“Hasta ahorita no ha venido nadie de ellos que me vengan a decir: ‘¿Qué necesitan?’”, relata.
Ahora busca ayuda para comprar medicamentos y cubrir los gastos que el hospital no pueda proporcionar.
Pero también quiere que se investigue.
Anahí afirma que, según lo que pudo conocer, en la obra no existían las medidas de seguridad necesarias para evitar una caída de esa magnitud.
La familia contempla presentar una denuncia para que se determine qué ocurrió y quién tenía la responsabilidad sobre Gonzalo mientras trabajaba.
Porque aquella mañana él no salió de casa pensando en el peligro.
Salió a trabajar.
Salió por unos pesos.
Salió para llevar algo a sus hijos.
Y una caída de aproximadamente 15 metros pudo haberle arrebatado la vida.
Hoy Gonzalo sigue aquí.
Su esposa lo acompaña desde el hospital mientras su familia cuida a sus dos hijos en Pueblo Viejo.
Anahí no pide lujos.
Pide que atiendan a su esposo.
Pide ayuda para enfrentar los gastos.
Y pide que quien lo contrató responda.
“Gracias a Dios, él está vivo”, repite.
Para ella, sobrevivir a una caída de esa altura fue un milagro.
Ahora espera que ese milagro continúe.
DATOS
15
metros de altura tuvo la caída
100 a 150 mil
pesos costaría la cirugía en hospital privado
5 mil
pesos fue lo único cubierto por la empresa
2
hijos, de 9 y 7 años, esperan su recuperación





