Por Antonio Mandujano
Expreso – La Razón
Apenas unos minutos y unos cuantos metros separan a los agricultores de Tamaulipas de sus competidores de Estados Unidos, sin embargo, esa corta distancia representa una abismal diferencia económica que puede terminar con el esfuerzo de meses de trabajo en el campo mexicano.
Esta es la realidad que los productores buscan documentar y llevar al Gobierno federal mediante el «Manifiesto del Río Bravo», documento firmado durante la reunión en Río Bravo Tamaulipas celebrada ayer jueves 22 de octubre del 2026, para exponer las condiciones desiguales en las que compiten con la agricultura estadounidense y exigir medidas para recuperar la rentabilidad del sector.
Agustín Hernández Cardona, presidente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT), advirtió para Expreso que mientras en Estados Unidos los subsidios y mecanismos de protección reducen los costos y los riesgos de producir, en México desaparecieron apoyos fundamentales para sostener la actividad agrícola.
“El problema nuestro es principalmente que nuestro negocio no es rentable, en razón de que estamos compitiendo con una economía americana donde la agricultura es altamente subsidiada”, afirmó.
Y la crisis se vuelve especialmente crítica por la cercanía entre Tamaulipas y Texas: los compradores pueden adquirir granos de uno u otro lado de la frontera, pero los agricultores no cuentan con las mismas condiciones económicas para producirlos.
Cruzar el río puede definir quién vende y quién pierde
Hernández Cardona explicó que para un comprador resulta relativamente sencillo abastecerse del lado estadounidense, incluso estimó que el traslado podría representar apenas unos cinco dólares adicionales, por lo que la cercanía fronteriza no necesariamente compensa la ventaja de adquirir un producto generado con menores costos.
“Nomás brinca el río”, resumió.
El agricultor tamaulipeco debe pagar combustible, financiar sus labores, comprar insumos y asumir los riesgos climáticos para después vender su cosecha a los precios del mercado internacional, mientras que el competidor estadounidense puede acceder a apoyos que reducen parte de esos costos.
El resultado es una competencia en la que ambos ofrecen granos en un mismo mercado, pero parten de condiciones distintas.
Diésel al doble: 27 pesos contra 13 o 14.
Una de las diferencias más contundentes expuestas en el manifiesto es el precio del combustible que de acuerdo con el dirigente, en Tamaulipas el litro de diésel cuesta 27 pesos, mientras que en Estados Unidos se paga un promedio de 13 a 14 pesos.
El dispar eleva el gasto de los productores mexicanos en las distintas etapas del ciclo agrícola, desde la preparación de la tierra hasta la cosecha.
Este sobrecosto se acumula en cada jornada de trabajo y encarece la producción por hectárea, sin embargo, el agricultor no puede trasladar libremente esa diferencia al precio de venta, pues debe competir con los valores del mercado internacional.
Seguros y contingencias: producir con mayor riesgo
Hernández Cardona explicó que en Estados Unidos existen seguros vinculados con los rendimientos históricos de cada lote, que pueden compensar al productor cuando la cosecha queda por debajo del rendimiento cubierto.
En México, señaló, los seguros disponibles se enfocan principalmente en la inversión reconocida, sin garantizar necesariamente la producción esperada.
“Si de 5 hiciste 2, eso es lo que te pagan”, ejemplificó sobre la revisión de las labores agrícolas para determinar una indemnización.
Afirmó que actualmente pocos productores pueden contratar seguros por la falta de crédito.
Ante una sequía, helada o granizada, el agricultor puede perder su cosecha y quedarse sin ingresos para pagar sus compromisos y financiar la siguiente siembra.
En Estados Unidos, sostuvo, existen apoyos extraordinarios para responder a contingencias agrícolas; mientras que en México los productores no encuentran un respaldo equivalente.
“A nosotros nos dejan morir solos, olvídate si se siniestró, ahí se queda”, reclamó.
De 350 mil a 17 mil 100 hectáreas con crédito y seguro
El retroceso del financiamiento constituye otro de los datos centrales de la denuncia, pues según las cifras proporcionadas por Hernández Cardona, en 2018 había 350 mil hectáreas con crédito y seguro agrícola en la región.
Para 2025 quedaban 51 mil hectáreas y, en 2026, solamente 17 mil 100 habían sido acreditadas y aseguradas.
Esto representa una caída de 332 mil 900 hectáreas respecto a 2018, equivalente a aproximadamente 95.1%.
El dirigente atribuyó este desplome a la desaparición de mecanismos financieros, entre ellos Financiera Rural, que anteriormente permitían respaldar parte de la actividad productiva.
Sin crédito los agricultores tienen menos posibilidades de adquirir insumos, contratar seguros y sostener los gastos de cada ciclo y la falta de financiamiento los obliga a depender de recursos propios en una actividad expuesta tanto a los precios como al clima.
La crisis se agravó desde 2020
Al cuestionarlo sobre cuando empezó esta caída a la economía agrícola, el presidente de la UARNT ubicó la situación a partir del 2020, explicando que durante el 2019 todavía se mantuvieron apoyos presupuestados previamente, pero que después desaparecieron instrumentos destinados a contrarrestar las diferencias con la agricultura estadounidense.
“Nos han quitado todos los subsidios, todos los apoyos que se crearon precisamente para contrarrestar esas asimetrías”, señaló.
En Tamaulipas predomina la producción de sorgo y también se cultiva maíz, esta combinación compromete la rentabilidad de las unidades agrícolas y su capacidad para mantenerse en operación.
Manifiesto del Río Bravo: exigir condiciones para seguir produciendo
El documento firmado por los productores será entregado al Gobierno federal a través de los dirigentes nacionales del movimiento por el rescate del campo mexicano.
Hernández Cardona señaló que en las gestiones los avances han sido mínimos; si no hay resultados concretos, los productores volverán a reunirse para definir las siguientes acciones.
Añadió que el movimiento ya se extiende más allá de Tamaulipas y Sinaloa, con reuniones también en Tlaxcala e Hidalgo.





