José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
La afectación para los pescadores del río
Pánuco no terminó con el derrame de
hidrocarburos registrado el pasado 25 de
septiembre. Después de gastar de su propio
dinero para limpiar redes y embarcaciones,
ahora enfrentan dificultades para comercializar
el producto, pues algunos compradores se
niegan a adquirirlo por temor a una posible
contaminación.
Héctor Meyer, representante de la organización
Pescadores del Río Pánuco, estimó que
alrededor de mil 200 pescadores de las
márgenes izquierda y derecha del afluente
resultaron afectados de manera directa o
indirecta.
Explicó que algunos tuvieron que limpiar sus
equipos para volver a trabajar, mientras que
pescaderías y compradores han rechazado el
producto por temor a que esté contaminado.
“Ya de por sí las ventas andaban bajas y
todavía con esto es el tiro de gracia”, expresó.
Meyer relató que su esposa salió a vender
cuatro kilogramos de pescado y regresó con
uno, debido a las dificultades para colocarlo.
“Simplemente llevas pescado y te dicen: ‘No,
está contaminado, es del derrame’”, señaló.
El problema se suma a los daños en redes y
embarcaciones. De acuerdo con Meyer, los
pescadores que pasan por la zona de las
escolleras pueden manchar sus lanchas y
encontrar residuos de hidrocarburo en las
redes.
Aunque algunos ya regresaron a pescar,
explicó que han tenido que buscar otras zonas
para trabajar mientras disminuye la
contaminación.
“Tenemos que buscarle, a lo mejor buscar otro
rumbo, otro lugar, y esperar a que se vaya la
mancha, que se acabe la contaminación y
volver a regresar a pescar por ahí”, dijo.
LIMPIAR LA LANCHA, OTRO GASTO
Juan Antonio Novera, pescador de la zona,
confirmó que las embarcaciones deben lavarse
después de entrar en contacto con el
hidrocarburo.
“Hay que limpiarlos, lavarlos”, explicó al
referirse a las lanchas y equipos utilizados para
trabajar.
Novera aseguró que su embarcación tuvo que
ser lavada en dos o tres ocasiones y todavía
presentaba residuos.
“Ya la lavé dos veces, tres veces y sigue; hay
bastantísimo chapopote de aquel lado”, relató.
El pescador señaló que estos gastos terminan
siendo absorbidos por quienes viven de la
pesca.
“Todos los gastos que tiene uno por esas
cosas, las redes y todo, se friega uno mucho”,
expresó.
PIDEN APOYO
Felipe de León Hernández, también pescador
del río Pánuco, confirmó la presencia de
chapopote en las embarcaciones y consideró
necesario que Petróleos Mexicanos responda
por los gastos derivados de la contaminación.
“Claro, claro que todos los gastos que tiene uno
por esas cosas, ¿no? Las redes y todo”,
manifestó.
Recordó que en ocasiones anteriores algunos
pescadores han recibido apoyos económicos,
aunque cuestionó que las autoridades no
asuman de manera permanente la
responsabilidad por las afectaciones.
“Pero pues el gobierno no sé qué tiene porque
no se hace responsable, nomás promete y
nada”, reclamó.
Para Meyer, la posibilidad de demandar
nuevamente a Pemex existe, pero la mayoría
de los pescadores libres no está dispuesta a
emprender una batalla legal que implique más
gastos.
“Sabemos que pelear con Pemex es pelear
como con un gigante, con Goliat”, afirmó.
El representante explicó que los pescadores
libres trabajan con sus propios equipos y, a
diferencia de quienes pertenecen a
cooperativas, deben absorber directamente las
pérdidas cuando sus redes, embarcaciones o
producto resultan afectados.
La dificultad ahora no está solamente en volver
al agua, sino en vender lo que logran capturar.
Meyer explicó que el pescado de la zona
compite además con producto proveniente de
otras regiones, mientras algunos compradores
locales prefieren no adquirirlo por temor a una
posible contaminación.
“Lo poco que sacamos lo vendemos por las
casas”, dijo.
Mientras los pescadores reportan pérdidas y
dificultades para comercializar sus capturas,
Pemex informó el 28 de septiembre que
emprendió labores de recuperación y
saneamiento en el río Pánuco, con equipos
especializados y barreras de contención.
Dias más tarde, la empresa reportó una
disminución de la coloración oscura en algunos
puntos inspeccionados
Sin embargo, en la información pública
localizada no se encontró una actualización
posterior que confirmara la conclusión de los
trabajos ni resultados definitivos sobre la
calidad del agua y del producto pesquero.
Para los pescadores, el derrame representa así
una doble afectación: el dinero que deben
gastar para limpiar sus herramientas de trabajo
y la reducción de sus ingresos por las
dificultades para colocar el producto.





