Agencia Reforma
MADRID
Las Fuerzas Armadas de Rusia y de Ucrania han iniciado en la madrugada de
este martes un alto el fuego en la localidad de Oleshki, situada en la región de
Jersón, con el objetivo de permitir el desarrollo de una operación humanitaria
sobre el terreno.
El cese de las hostilidades, calificado como “régimen de silencio” por Moscú, ha
entrado en vigor a las 3.00 horas (hora de Kiev, 4.00 horas en Moscú), según han
confirmado tanto el Ministerio de Defensa ruso como el Comisionado de Derechos
Humanos del Parlamento de Ucrania, Dmitro Lubinets.
El representante ucraniano ha destacado que esta misión humanitaria se está
llevando a cabo gracias a la mediación y coordinación de la primera dama de
Estados Unidos, Melania Trump, en cooperación con la jefa del equipo negociador
y comisionada para los Derechos Humanos de Rusia, Yana Lantratova, con quien
se alcanzaron los acuerdos.
“Como jefe del equipo negociador ucraniano, confirmo que la parte ucraniana está
cumpliendo sus compromisos”, ha señalado Lubinets en un comunicado. El
funcionario de Kiev ha subrayado que la “seguridad de los civiles en Oleshki y el
cumplimiento de los acuerdos pactados” son su máxima prioridad.
En paralelo, el Ministerio de Defensa de Rusia ha emitido un breve escrito para
ratificar la medida. “En relación con los preparativos para una operación
humanitaria en la zona de la localidad de Oleshki, en la región de Jersón, las
Fuerzas Armadas de la Federación Rusa han cesado el fuego en la dirección de
Jersón y han introducido un régimen de silencio”, ha detallado el departamento
militar ruso.
Sobre este hecho, el enviado especial ruso para la cooperación y la inversión
económica internacional, Kirill Dmitriev, ha asegurado en redes que los
funcionarios de la Unión Europea y Reino Unido tienen mucho que aprender del
presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El representante ruso ha afirmado que “el presidente Trump y su equipo han
estado impulsando un enfoque humanitario y la búsqueda de la paz, frente a la
belicismo. Los burócratas de la UE y del Reino Unido tienen mucho que aprender
de este planteamiento”.





