ENROQUE/JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
Si el exdirigente nacional del PAN, Marko Cortés, dejó al albiazul en la inopia, con su
sucesor Jorge Romero, podía irle peor.
Cuando el primero asumió el cargo el 2018 el partido tenía en su haber once gubernaturas
y al concluir su gestión solo cuatro.
Encima se exhibió el mismo como corrupto al publicar el 9 de enero de 2024 una carta en
la que daba a conocer un acuerdo político electoral con el gobernador de Coahuila, Manolo
Jiménez, en el que se repartían las posiciones que estarían en juego en el proceso electoral de
ese año como si fuera un botín político.
El documento estaba firmado por el presidente panista, el gobernador, el dirigente
nacional del PRI, Alejandro Moreno y Rubén Moreira, y fue difundido porque, según aceptó
Cortés Mendoza, el jefe del ejecutivo estatal no estaba cumpliendo lo convenido.
Ante la ola de críticas y escandalera que el incidente ocasionó en la opinión pública
nacional el jerarca albiazul tuvo todavía la desfachatez de declarar que los pactos de las
coaliciones, como el aludido, este tipo de reparto de puestos de gobierno son normales y
legítimos.
Su sucesor en la dirigencia, Jorge Romero, parece que va por el mismo camino. En
octubre de 2025, fecha del relanzamiento de Acción Nacional, anunció que el partido que
encabeza no pactaría alianzas electorales con otras fuerzas políticas, mucho menos con el PRI.
Un año después, sin embargo, se desdijo y reconoció que aliarse otra vez con el
Revolucionario Institucional era indispensable para competir contra Morena en las elecciones
de 2027, que evidenciaron la falta de seriedad y pusieron la credibilidad del dirigente por los
suelos.
Luego el 7 de septiembre en vez de asistir al acto de arranque del proceso electoral al que
fue invitado por el INE o hacer trabajo de territorio, prefirió viajar a Europa a quejarse ante el
parlamento europeo y agrupaciones políticas de derecha del viejo continente contra el
autoritarismo del gobierno de la 4T que los propios panistas calificaron de inútil e inoportuno
A su regreso continuó con los desatinos.
Esta semana trató de colgarse de las manifestaciones de protesta que realizan los
trabajadores del Seguro Social a para exigir mejores salarios y prestaciones y cuando lo
marchistas se dieron cuenta de su presencia le gritaron ratero, impostor, oportunista, entre
otros insultos, que lo obligaron a retirarse del recorrido.
¿Que acaso el jerarca no estaba enterado que fueron los gobiernos del PAN y el PRI los
que eliminaron el régimen de jubilaciones y pensiones de los trabajadores del IMSS?
En medio de todo esto, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, entregó
al gobierno federal a su ex fiscal estatal, César Jáuregui Moreno, una maniobra que parece un
acuerdo en lo oscurito para eludir toda responsabilidad en el acto de traición a la patria
cometido por autorizar a espaldas del ejecutivo federal el acceso a territorio mexicano de
agentes de inteligencia de los Estados Unidos.
¿A cambio de qué? No se sabe, pero bien podría ser entregar la plaza electoral
chihuahuense, para evitar su eventual el enjuiciamiento.
La situación de la gobernadora, sin embargo, se ha complicado ya que familiares del
fallecido agente de la CIA, Richard Halliday, en el aseguramiento de un narco laboratorio
denunciaron ante la FGR que Maru Campos si está involucrada en el caso.
Tienen documentos, afirman, que prueban que la gobernadora recibía reportes de los
agentes antes de que se descubriera el asunto.
CIRO Y BLANCA G. LOS FAVORITOS
En la recta final del proceso de selección de los candidatos de Morena a la alcaldía de
Altamira, por otra parte, la percepción ciudadana coincide en que los aspirantes más populares
al cargo del alcalde Armando Martínez son Ciro Hernández y Blanca Guzmán.
Un poco más abajo aparece la diputada federal Blanca Narro, igual que el diputado
Marcelo Abundis.
Si las encuestas oficiales favorecieran a un precandidato distinto, seguramente
provocarían suspicacias y quizá hasta reacciones de inconformidad entre los morenistas.
LIDERAZGOS APOYAN A ANDRÉS
En ciudad Madero, mientras tanto, el virtual candidato de Acción Nacional a la
presidencia municipal, Andrés González Galván, ya cuenta con el respaldo de los principales
liderazgos de la agrupación, como lo demostró la reunión que el ex magistrado sostuvo el
jueves en conocido salón de eventos de la avenida Álvaro Obregón.
Al acto asistieron el médico Francisco Castañeda, el aspirante a candidato más popular a
diputado por el distrito 20, Javier Morado Salazar, el Capitán Guillermo Parra Avello, el ex
diputado Fernando Fernández De León y hasta algunos panistas de Tampico, como Germán
Pacheco Díaz y Pedro Romero Sánchez, sin que faltara, por supuesto, el ex alcalde Guadalupe
González Galván, entre otros.
Solo falta que la comisión nacional de elecciones formalice la designación del abogado
para finiquitar el proceso interno, que todo indica que ocurrirá en cualquier momento.
Para concluir, en las filas de Morena de Tampico los votantes piensan que la terna a la
que echara mano el partido guinda para tratar de conservar la plaza política porteña podrían
integrarla Mónica Villarreal, para presidenta, Úrsula Salazar disputaría la curul federal del 08
distrito, la Maestra Magda Peraza Guerra, una diputación local y Jorge Méndez Guillén, hijo de
la diputada Paloma Guillén, la otra, para evitar que los votos priistas terminaran en la cuenta del
PAN.
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