Hora de cierre/Pedro Alfonso García Rodríguez
En el tablero político tamaulipeco hasta el momento no hay
ninguna señal de alerta por un posible arrebato de poder por
parte de los panistas, al menos hasta la elección de 2027…
El dominio morenista hasta el momento sólo es diezmado por
Río Bravo, que se mantiene bajo el dominio albiazul con Miguel
Ángel Almaraz. Pero poco a poco las jugadas podrían resultar
en contra de Morena e iniciaría la pérdida de territorios hasta el
momento aún controlados.
El caso más significativo se da con Nuevo Laredo. Tras dos
trienios de Carmen Lilia Canturosas, los proyectos aterrizados
en el cruce fronterizo con Estados Unidos más importante del
país no lograron posicionar a Morena y, ante la falta de la
marca familiar, Morena pierde dominio.
La dupla Yahleel Abdala-Imelda Sanmiguel le otorga la ventaja
al PAN sin que ninguno de las y los actuales prospectos por
parte de Morena pueda lograr un mayor posicionamiento.
Además, los últimos dos procesos electorales para la alcaldía
terminaron en impugnaciones ante el estrecho margen de
votación entre Abdala y Canturosas.
Además del conflicto que existe entre el poder estatal y el
municipal sobre la decisión de la futura candidata o candidato.
Las repercusiones legales que actualmente enfrenta Abdala
fueron un área de oportunidad bien aprovechada por la
laredense para revivir en el escenario político. Y un aumento de
despliegue mediático por parte de Imelda Sanmiguel.
En Tampico, el choque de dos fuerzas le da una amplia
posibilidad al diputado federal Jesús Nader Nasrallah de
regresar al gobierno municipal.
Por el lado morenista, la alcaldesa Mónica Villarreal ha
manifestado su decisión de buscar la reelección, aunque la
decisión final, al menos en su aprobación, se daría desde
Palacio Nacional.
Como punto de equilibrio a los niveles de popularidad de Nader
se encuentra la maestra Magdalena Peraza, aunque aún no
parece bien definido si continuará del lado morenista.
El grupo del sur enfrenta además un reto en la elección de
Tampico, Madero y Altamira para el futuro político de la
senadora Olga Sosa. Una muestra de debilidad le sería igual de
dañina que una derrota en Nuevo Laredo para la alcaldesa
Carmen Lilia Canturosas.
Y el regreso de Nader al poder porteño lo catapultaría para la
elección de la gubernatura en 2028.
Nuevo Laredo y Tampico son las dos apuestas más importantes
del panismo, además de Río Bravo.
Victoria y Mante son otras dos alcaldías que parecen aún “en el
aire” para Morena.
En la capital tamaulipeca, Morena tuvo una cifra récord de
aspirantes a la alcaldía, mientras el PAN ya se decidió por
Jorge “Tico” García en fórmula con Juanjo Salazar.
Queda en el aire el capital político construido por el exalcalde
Óscar Almaraz Smer, además del regreso a la operación
política de los grupos políticos cercanos a los exgobernadores
Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú.
Y en Mante el regreso a la política del “Truco” Verástegui con la
dirigencia del PAN estatal pone en vilo la continuidad de
Morena en el ayuntamiento de Mante y a los operadores
políticos de Rigoberto Rodríguez Rangel.
La posibilidad de que el PAN recupere dos de las ciudades más
importantes del estado y un aumento de presencia política en
Victoria y Mante muestran además la vulnerabilidad que aún
impera en Morena como un verdadero proyecto político y no
como un refugio del oportunismo.
Mientras el panismo se reestructura pese a los constantes
manotazos que intentan los hermanos Cabeza de Vaca desde
Texas.
@pedroalfonso88





