Por Raúl López García
La Razón
Aunque Tamaulipas reporta una disminución de alrededor de 430 embarazos adolescentes respecto al mismo periodo del año pasado, el abuso sexual continúa como una de las principales preocupaciones entre las niñas de 10 a 14 años, advirtió la Dirección General de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional de la Secretaría de Salud estatal.
La dependencia explicó que la reducción corresponde a la suma de los grupos de 10 a 14 y de 15 a 19 años, aunque precisó que el descenso ha sido mayor entre las menores de edad, donde mantiene especial vigilancia por la relación de muchos casos con agresiones sexuales.
“En este grupo de edades es en el que más estamos muy al pendiente porque la mayoría son por abuso sexual”, señaló la Secretaría al referirse a las niñas de 10 a 14 años.
Destacó que la prevención requiere la participación de las familias, las escuelas y los servicios de salud, ante la necesidad de fortalecer la información sobre sexualidad y los riesgos de un embarazo a edades tempranas.
La dependencia también recordó que las víctimas de violación tienen derecho a acceder a servicios de aborto seguro, por lo que consideró importante que tanto las adolescentes como sus familias conozcan las opciones de atención disponibles.
En cuanto a la distribución territorial, identificó a Reynosa como el municipio con mayor incidencia de embarazos adolescentes y señaló que la zona fronteriza concentra una parte importante de los casos.
Mencionó también a Matamoros entre los municipios con cifras elevadas, mientras que Ciudad Victoria no figura entre los tres primeros lugares, aunque no precisó su posición.
La declaración se da en el contexto de una nueva disposición estatal que busca fortalecer la notificación y coordinación entre instituciones ante estos casos. Sin embargo, la Secretaría no detalló durante la entrevista los procedimientos específicos para reportarlos ni las medidas que se aplicarán para garantizar la atención de las menores.
Aunque la disminución reportada representa un avance, la persistencia de embarazos vinculados con abuso sexual mantiene el desafío de prevenir las agresiones, detectar oportunamente los casos y garantizar que las niñas reciban atención médica y protección.





