Polvo del Camino/Max Ávila
La “virtud” más notable de quienes se dedican a la política es robar. Y ni modo que sea invento.
Por ello el columnista duda que puedan ser eliminados (as) por decreto o buenas intenciones
de quienes dirigen la república. Cierto, existe la recomendación a los partidos de la no
aceptación de malandrines, pero, ¿hasta dónde será posible?. En este aspecto el columnista
apuesta “tronchao” que en la siguiente “comalada” de candidatos persistirá la costumbre de que
los corruptos(as) se acomoden donde puedan hacer lo que bien aprendieron. Recordad que en
el 027 habrá nuevos gobernadores (as) en diecisiete estados, con sus respectivas elecciones
locales, además de diputados (as) federales, todos (as) dispuestos(as) a desaparecer el dinero
de los contribuyentes.
Ni como negar que históricamente el sistema ha dado clarísimas muestras de inmoralidad, es
razón y motivo para que muchos (as) aspiren a obtener riqueza a la sombra del poder creando
intereses difíciles de destruir. He aquí el por qué la transformación no avanzará realmente hasta
que la maldad sea eliminada de la función pública. Usted dirá que por intenciones del supremo
gobierno no queda. Y es verdad, nada más que el problema surge cuando hay que aplicar la ley
con el rigor necesario. Y resulta que quienes la operan son precisamente los violadores. Es
cáncer arrastrado desde tiempos inmemoriales que no encuentra cura ni siquiera con los
constantes llamados de Doña Claudia que predica en medio de voraces caza nóminas sin
llenadera.
Entendamos que la política en México está manchada de origen. Salvo honrosas excepciones
que incluyen a AMLO y a La Jefa de Jefas, el resto de los que mandan están dominados por la
ambición, sea por la condición humana en la más sucia de sus concepciones. Y es que obtener
influencia significa alcanzar el objetivo mayor de existencias ordinarias que no conocen más
allá que el hartazgo inmediato. Se trata de llenar los bolsillos con dinero ajeno y adquirir bienes
propios de la vanidad que a la vez sirven para materializar la ofensa y burla contra la mayoría
que apenas sobrevive con lo elemental.
Robar se convirtió en el arte más practicado desde la Revolución que fue donde surgieron
estrategas de lo que después sería el deporte nacional por excelencia. Salvo el régimen de
Lázaro Cárdenas, México no tuvo que presumir hasta el 2018 cuando aparecen señales de
honorabilidad política que sin embargo no fue lo constante toda vez que la materia prima quedó
intacta y así permanece corregida y aumentada con las aportaciones del PRIAN que como
sabéis, provienen de lo más profundo del pestilente drenaje institucional.
La estructura del saqueo es la más sofisticada que sobrevive gracias a la convicción de que los
cargos públicos son para uso y abuso de la clase privilegiada que en turnos es llamada a seguir
la tradición. Algunas veces los regímenes aparecen confrontados, pero por lo general son
simulaciones que procuran no dañar el objetivo de apropiarse del patrimonio social y utilizar los
instrumentos a su disposición para practicar el lucro en todas sus modalidades. Borrar a los
ladrones de la política es sueño apenas concebible en las películas de “Santo el enmascarado
de plata” donde la inocencia topa con criminales dispuestos a ejercer la crueldad en cuerpos de
bellas criaturas que al fin encuentran a su salvador tras presenciar batallas que emocionaban a
los niños, igual de ingenuos que las galerías cine-fans de entonces. Han cambiado los actores
cuando la realidad es la misma. Así que México habrá de quedarse con los corruptos de
siempre. Algunos reciclados, nomás pa’ robar mejor.
Mientras tanto de nuevo aparecen fallas entre los colaboradores de La Jefa. Y es que, sobre el
escándalo de la Academia de capacitación policiaca con apoyo de EU en Querétaro, no le
proporcionaron la información debida por lo que Doña Claudia quedó en evidencia al asegurar
que se había ignorado invitar a las autoridades federales correspondientes, a la ceremonia de
colocación de la primera piedra, lo cual resultó falso de toda falsedad. De cualquier modo, se
criticó la presencia del embajador gringo en nuestro país, un tal Ronald Douglas Johnson y
algunos permisos faltantes, pero el golpe estaba dado para regocijo de la minoría rapaz.
Quedaron de la tiznada, el secretario de Relaciones Exteriores Roberto Velazco Álvarez un
jovencito ignorante cuyo mayor mérito es haber sido “office boy” en la misma dependencia; el
de la Defensa Ricardo Trevilla Trejo y hasta Omar García Harfuch de Seguridad Ciudadana.
¡Puras vergüenzas!.
SUCEDE QUE
Arnulfo Rodríguez Treviño seguirá al frente de la Sección 30-SNTE cuando menos hasta que
transcurran las elecciones del 028. A lo mejor pa’ entonces se le fue el tren a Enrique Meléndez
Pérez.
Y hasta la próxima.





