A BARLOVENTO/TOMÁS BRIONES
Ayer, Morena dio a conocer la convocatoria para iniciar el registro de quienes se interesen en buscar las coordinaciones municipales.
En los hechos, esto implica que quienes obtengan ese nombramiento podrían convertirse en las y los candidatos a las alcaldías en la elección del próximo año. Obviamente, se anticipa una mayor rudeza en las peleas por cada designación.
El fin de semana pasado, el partido en el poder difundió la convocatoria para quienes aspiran a ser nombrados coordinadores distritales en las 300 demarcaciones electorales federales del país, lo que movió a muchos que piensan conseguir más adelante las candidaturas para buscar la reelección.
Tanto la semana pasada como la actual, la atención se centró en quienes desde hace meses han intensificado su presencia pública en colonias, redes sociales y todo tipo de eventos, con el fin de darse a conocer y tener posibilidades de conseguir esos nombramientos.
Aunque el partido ha dicho que quien sea designado coordinador estatal, distrital federal o municipal no tiene automáticamente la nominación en la bolsa, es un hecho que prácticamente quienes sean nombrados terminarán como candidatos a diputados federales y presidentes municipales.
Por eso decía que la emisión de la convocatoria para el registro de los interesados en las coordinaciones municipales hará más ruda la pelea.
El periodo de inscripción quedó establecido del 8 al 18 de octubre, por lo que los aspirantes tendrán varios días para formalizar sus pretensiones y la dirigencia deberá revisar los perfiles antes de definir quiénes continúan en el proceso.
En Tamaulipas, quienes juegan a hacer apuestas políticas y a adivinar quiénes pueden ser las y los candidatos a las presidencias municipales anticipan un proceso en el que las negociaciones serán intensas.
Hay situaciones en las que personajes que actualmente ocupan las presidencias municipales y tienen la posibilidad legal de reelegirse enfrentan escenarios que, a juicio de morenistas y ciudadanos, no les son favorables.
Ahí está Matamoros, donde Alberto Granados Fávila arrastra el antecedente de la revisión que autoridades migratorias estadounidenses hicieron a la camioneta en la que viajaba cuando cruzó la frontera en abril de 2025.
En aquel momento circularon versiones sobre una presunta detención y la cancelación de su visa, pero el alcalde negó ambas cosas y aseguró que se trató de una revisión de rutina.
Quienes conocen los intestinos políticos de Morena en el estado afirman que Granados quiere buscar la candidatura para tratar de reelegirse, aunque la competencia fuera de su partido será dura.
Luego está Nuevo Laredo, donde Carmen Lilia Canturosas ya no tiene la posibilidad de reelegirse y su director de Obras Públicas, Carlos de Anda, un personaje cercanísimo a ella, no terminó de convencer a los propios morenistas, por lo que es muy probable que no obtenga la nominación.
En su lugar podría ser designada como coordinadora la actual secretaria de Desarrollo Económico estatal, Ninfa Cantú Deándar, quien, por cierto, tampoco es una garantía de triunfo.
En Ciudad Victoria, la sucesión municipal también comienza a tomar forma: Hugo Reséndez, secretario del Ayuntamiento y cercano al alcalde Eduardo Gattás, aparece entre los nombres que se mencionan para competir por la alcaldía. La posibilidad de que cuente con el respaldo del actual presidente municipal añade un ingrediente a una disputa en la que también participan otros aspirantes.
En la capital, donde es evidente que no se ha tenido un control político firme, podría repetirse el escenario de hace dos años, cuando el actual alcalde no ganó la carrera interna, pero después de un berrinche consiguió la nominación.
Esa carrera morenista también incluye al diputado federal José Braña Mojica y a las diputadas locales Blanca Anzaldúa y Katalyna Méndez, a quienes un criterio que atienda la cuestión de género podría beneficiar.
Otros municipios grandes, como Reynosa, también son una prueba de fuego para la capacidad política de la dirigencia estatal de Morena, pues tendrá que conciliar intereses y analizar cuidadosamente las posibilidades —no solo la popularidad— de quienes aspiran.
En la ciudad que concentra la mayor proporción del padrón electoral del estado, la batalla es cruda desde hace tiempo y tiene como protagonistas al propio alcalde, Carlos Peña Ortiz, quien ya no puede reelegirse, y al diputado local Humberto Prieto Herrera, actual presidente del Congreso.
Aunque Prieto no es el más popular ni el que tiene más posibilidades de quedarse con la coordinación municipal, ha sido un adversario abierto de Carlos Peña y eso no le da precisamente las mayores posibilidades de ganar la carrera interna.
Ahí se ha perfilado desde hace meses la diputada Magaly Deándar, quien, también por una cuestión de género y para mediar entre los grupos en pugna, podría ser la coordinadora municipal y eventualmente la candidata.
Ya en el sur, en Altamira, la diputada federal Blanca Narro Céspedes está en la recta final, pero seguramente también se registrarán el diputado local Marcelo Abundiz y la secretaria de Bienestar municipal, Blanca Guzmán Hinojosa.
Altamira es considerado un municipio donde el actual alcalde, Armando Martínez Manríquez, tiene control político y querrá hacer valer su opinión o decisión. Por eso, el reto será que cada proceso interno sea transparente, objetivo y realista.
En Ciudad Madero y Tampico no parece haber complicación para anticipar que tanto Erasmo González Robledo como Mónica Zacil Villarreal se registrarán para buscar las coordinaciones municipales, nombramientos que podrían convertirlos en candidatos a las alcaldías el próximo año.
No es que se carezca de otros perfiles en ambos municipios, sino que, en forma natural y orgánica, se piensa que ellos podrían ser los primeros en registrarse.
Cabe la posibilidad de que también el diputado federal Adrián Oseguera Kernion se anime a participar y busque ser el coordinador municipal de su partido en Madero. Sin embargo, hasta ahora eso no está definido.
En cuanto a Tampico, si bien Mónica Zacil, por la posición que ocupa, es vista como la primera aspirante natural a esa coordinación, está la diputada Úrsula Patricia Salazar Mojica como una aspirante muy fuerte.
Úrsula ha realizado un intenso trabajo territorial desde hace cinco años, lapso en el que ha fungido como diputada local, además de desarrollar una minuciosa tarea de formación y fortalecimiento de una estructura que da soporte a su proyecto.
Como sea, para el partido existen varios retos después de haber calmado un poco los ánimos y la ansiedad de quienes querían conocer la convocatoria en todo el estado.
Ahora lo que sigue es conducir el proceso interno de manera transparente y clara para evitar que los resultados generen inconformidades, como ya sucedió hace dos años y hace cinco.
Es preciso revelar las reglas del juego y dar a conocer de manera clara los resultados de las encuestas, así como acordar con las y los aspirantes las secciones que se van a medir para conocer la popularidad —que no la capacidad— de quienes quieren ser coordinadores municipales.
Eso será determinante para que el partido gane credibilidad sobre este proceso y para que las y los aspirantes no tengan dudas respecto al manejo de las evaluaciones.
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