Por Mario Prieto
Su nombre es Sandra Esquivel y se disfraza de Maléfica para vender sus tamales en la zona norte de Tampico.
Vende tamales de puerco y de picadillo. Los sirve con sus frijolitos y una salsa bien picosa para acompañarlos y poder cenar delicioso. Cuestan 25 pesos cada uno. Los tiene listos para llevar, para comer ahí y hasta para hacer pedidos.
“Me encanta el personaje de Maléfica, por eso me disfracé así, porque viene Halloween y, aparte, hago reír a los niños. Me piden fotos y lo hago para vender, para reírme, para todo”, manifestó al ser entrevistada.
Sin pudor alguno, recorre las calles de Tampico para ofrecer sus tamales a la población y, de esta manera, obtener recursos para sacar adelante a su familia y a sus dos hijos.
Ella es madre de familia y durante el día trabaja aseando casas, actividad que combina con la venta de tamales, emprendida para aumentar sus ingresos.
“Tengo dos hijos, uno de 15 y una de 18, y ahorita mi meta es sacarlos adelante en sus estudios, hacerlos felices, más felices, y vender muchos tamales”, manifestó Sandra Esquivel.
Menciona que se encuentra ubicada en la avenida De las Torres, frente a la Unidad Deportiva de Puertas Coloradas, los lunes, martes y miércoles, de seis a nueve de la noche.
“Son baratos, baratísimos, a 25 pesitos, de picadillo y de puerco, acompañados con salsa y frijoles para que puedan cenar rico”, expresó durante la entrevista.
Su hermano, que es chef, es quien los prepara y los deja listos para ser consumidos por los tampiqueños que habitan en las colonias de los alrededores, ubicadas en esta parte de la zona norte del municipio.
“Él está enfermo del corazón y no puede trabajar. Entonces, la familia le ayudamos a vender comida. Él hace los tamales y yo los vendo. Nos encargamos los dos de hacer las compras y él se pone a descansar ahorita”, dijo Sandra Esquivel.
Este es un proyecto familiar que también han emprendido junto con su mamá, por lo que toda la familia está involucrada. Apenas comienzan a vender y esperan que muy pronto sus ventas se disparen.
No descarta que este pequeño negocio se convierta en un gran sueño, con la instalación de un local para ampliar su oferta de tamales. De esta manera, podría dejar de trabajar en el aseo.
La señora Sandra Esquivel aprovechó su ejemplo para enviar este mensaje a todas las mujeres que quieren instalar un negocio, para que no dejen que les corten las alas y realicen sus proyectos:
“Mire, más que nada, que no se queden con las ganas de hacer algo en esta vida, sus sueños, poquito a poquito y con lo que sea. Que no les dé pena, por favor. No teman que les digan que no. Si no se les vende, no pasa nada; si sí se les vende, qué bueno. Pero que no se limiten, en realidad, porque lo que sale de la boca se cumple. Mis sueños se van a cumplir; ustedes también”, señaló la entrevistada.





