Por Raúl López García
Un dolor de garganta, fiebre o escurrimiento nasal puede parecer poca cosa, pero detrás de esos síntomas también pueden estar la influenza o el COVID-19. El riesgo aumenta cuando las personas recurren a medicamentos por su cuenta y dejan pasar los días sin saber qué enfermedad tienen. En Tamaulipas, el presidente de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico, Tofic Salum Fares, pidió no confiarse ni convertir la automedicación en la primera respuesta ante un malestar.
“La recomendación más importante es evitar a toda costa la automedicación, sobre todo en esta temporada de frío”, advirtió el funcionario, quien llamó a la población a acudir con un médico antes de iniciar un tratamiento. Aunque los síntomas de distintas infecciones respiratorias pueden parecerse, no todas se atienden de la misma manera y tomar un medicamento equivocado puede provocar efectos adversos o retrasar la atención necesaria.
La advertencia llega en plena campaña de vacunación invernal 2026-2027. La Secretaría de Salud de Tamaulipas estableció una meta de más de 1 millón 24 mil dosis contra la influenza y más de 389 mil contra el COVID-19. La jornada comenzó el 12 de octubre y continuará hasta el 2 de abril de 2027. Las cifras representan dosis previstas, no vacunas que ya se hayan aplicado.
El tiempo también cuenta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que los antivirales contra la influenza funcionan mejor cuando se inician durante los primeros dos días de síntomas. Esperar a que el malestar desaparezca por sí solo, o probar distintos medicamentos sin orientación profesional, puede hacer que se pierda tiempo valioso, sobre todo entre quienes tienen mayor riesgo de complicaciones.
No todo lo que se vende para aliviar un resfriado es inofensivo. Los antibióticos, por ejemplo, no curan infecciones virales como el resfriado común. Su consumo innecesario puede causar reacciones adversas y contribuir a que las bacterias desarrollen resistencia. Por eso, comprar un medicamento porque le funcionó a un familiar o conocido no garantiza que sea adecuado para otra persona.
Quienes viven con diabetes o hipertensión deben tener todavía más cuidado. Algunos medicamentos para aliviar la congestión nasal pueden elevar la presión arterial, mientras que combinar tratamientos o cambiar las dosis sin autorización médica puede alterar el control de enfermedades crónicas. En el caso de la diabetes, mantener elevados los niveles de glucosa puede dañar los riñones, la vista, los nervios y el sistema cardiovascular.
“Es muy importante evitar la automedicación y acudir con su médico de confianza”, insistió Salum Fares. La recomendación no significa alarmarse ante cada estornudo, sino reconocer cuándo hace falta una valoración y no sustituirla con remedios o medicamentos elegidos al azar. Las personas con enfermedades crónicas deben prestar especial atención a los síntomas nuevos y seguir las indicaciones de sus médicos.
Con la llegada de los meses fríos, la diferencia puede estar en no dejar pasar los síntomas ni tratar de resolverlos a ciegas. Si hay dificultad para respirar, dolor persistente en el pecho, confusión o un deterioro importante del estado general, se requiere atención urgente. Ante cualquier duda sobre un medicamento, la opción más segura es consultar a un profesional de la salud.





