José Luis Rodríguez Castro | Expreso La Razón
Mucho antes de la llegada de los altares ornamentados con elementos de la tradición huasteca, en la zona sur de Tamaulipas se montaban pequeños altares de uno o dos niveles, bastante sencillos, pero cargados de significado.
Martha Castro Reyes, habitante de Ciudad Madero y descendiente de una de las primeras generaciones de residentes, recuerda que durante la primera mitad del siglo XX no se celebraba Xantolo, sino el Día de Muertos, una tradición que todavía persiste en algunas familias de la región.
“Lo hacíamos en las casas de Madero, Tampico. Era buscar una mesita, un mantel blanco de preferencia y se colocaban las fotos de los difuntos, acompañadas de veladoras, ramitos de flores de la época y la ofrenda”.
Los residentes de aquella época, recuerda, colocaban en el altar una olla con café, pan dulce, galletas, vinos y cigarros.
En algunos hogares también instalaban un tocadiscos cerca del altar y durante el día escuchaban la música que les gustaba a sus familiares fallecidos.
En la zona oriente de Ciudad Madero, menciona María de Jesús Ramírez, algunas familias colocaban sus altares en la banqueta y permanecían ahí durante toda la noche, en vela.
La celebración del Día de Muertos se acompañaba con tamalitos, mole de olla, pescado frito y los alimentos que cada familia tenía a su alcance.
La tradición, sostiene Castro Reyes, se mantiene viva hasta nuestros días.
“Respetamos mucho los altares que se hacen en Pánuco, Pueblo Viejo, Tantoyuca, Tempoal, El Higo, por ejemplo, pero allá ellos tienen muy arraigada la fiesta de Xantolo. Aquí fue una mezcla de tradiciones de muchos estados, desde donde llegaron los abuelos, nuestros padres a trabajar en el ferrocarril, en la refinería”.
En la zona sur de Tamaulipas todavía pueden encontrarse estas manifestaciones en colonias de Ciudad Madero y Tampico, donde algunas familias conservan la costumbre de recordar a sus seres queridos con altares de uno o dos niveles, como se hacía en el pasado.
De acuerdo con referencias históricas que deberán precisarse, fue hacia finales de la década de 1990 y durante este siglo cuando las celebraciones de Xantolo comenzaron a ganar presencia en Tampico y Ciudad Madero, con el simbolismo y los elementos que caracterizan esta festividad huasteca.





