Por Raúl López García
VICTORIA, TAMAULIPAS.– La regulación del uso de celulares en las escuelas de Tamaulipas registra una aceptación superior al 95 por ciento entre los padres de familia, de acuerdo con los reportes recibidos por la Secretaría de Educación de los 43 Centros Regionales de Desarrollo Educativo (CREDE).
El secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, informó que consultó a los titulares de los centros regionales para conocer la respuesta de las comunidades escolares y encontró un respaldo mayoritario a la medida, cuyo objetivo es reducir las distracciones durante las clases.
“Todos los papás son conscientes de que el celular ha sido un gran distractor que ha problemado mucho la atención en el salón de clase”, expresó. Precisó que los resultados de los reportes reflejan una aceptación superior al 95 por ciento.
En Ciudad Victoria, el director del CREDE, Juan Vital Román Martínez, aseguró que la disposición también ha tenido una respuesta favorable entre padres, maestros y estudiantes. Estimó que el respaldo en los planteles que ha visitado se acerca al 100 por ciento, aunque aclaró que se trata de una percepción local y no de una medición generalizada.
Reconoció que algunos alumnos inicialmente cuestionaron la regulación, debido a que estaban acostumbrados a utilizar sus dispositivos durante la jornada escolar; sin embargo, consideró que poco a poco han comprendido la intención de limitar su uso.
“El aparato de repente les hace mucho daño”, advirtió, al señalar la importancia de recuperar actividades escolares y espacios de convivencia que no dependan de una pantalla.
Por su parte, la diputada Yuridia Iturbe, integrante de la Comisión de Educación, respaldó la disposición al considerar que el uso excesivo de dispositivos también afecta las relaciones sociales de niñas, niños y adolescentes.
“La dependencia del uso de los aparatos genera también aislamiento y genera la falta de socialización”, sostuvo.
La legisladora consideró que limitar los teléfonos permitirá a los estudiantes recuperar espacios para convivir, hacer amistades y desarrollar habilidades sociales. También relacionó este propósito con el proyecto ABC de las Emociones, al señalar que la formación escolar debe contemplar el bienestar emocional de los menores.
Román Martínez llamó a madres y padres de familia a reforzar la medida desde casa, mediante horarios para el uso de teléfonos y supervisión de los contenidos que consultan sus hijos.
“A veces no sabemos qué están viendo”, advirtió. Incluso propuso recuperar juegos tradicionales como el balero y el yoyo, como alternativas de entretenimiento que favorezcan la interacción entre los menores.
Aunque la regulación cuenta con un respaldo familiar superior al 95 por ciento, el desafío será traducir esa aceptación en cambios dentro de las aulas, con mayor concentración durante las clases y recreos en los que los estudiantes vuelvan a convivir, jugar y socializar sin depender de los dispositivos electrónicos.





